Un joven tiene un móvil de última generación, está enseñando fotografías y una mujer de la localidad las mira fascinada y no puede creerse la bien que salen, pide si la puede hacer alguna a ella, pero quiere salir muy guapa y más joven (está en la cuarta edad)
Ella no tiene móvil, nunca lo uso.
Le hace una foto, al enseñársela le muestra una joven desnuda. La mujer se queda de piedra preguntando de quién es la foto.
¡Es suya, con dieciocho años!
Pidió que la sacara joven y guapa y este móvil cumplió con la orden.
Sin fijarse si era de ella, salió corriendo hacia la iglesia sin mirar para atrás para rezar y que ese aparato del diablo fuera destruido.
No salió más de su casa hasta que el joven se fue del pueblo por miedo a ser fotografiada una vez más.
A pesar de explicarle que fue una broma, no se lo cree y dice que ese aparato del demonio logró en un segundo lo que su marido nunca ha visto en más de cincuenta años.