Unos diez años tenía yo,
al tener esta aventura,
Entre en una ermita,
sin pedir permiso al cura.
La presidía un cristo,
viejo y crucificado,
La gente le ofrecía dinero,
él perdonaba el pecado.
Poco pecaba esa gente,
era pobre, muy sencilla,
No tenía ni un billete,
solo daba calderilla.
Sobre cinco pts,
para mí mucha guita,
El cristo no las gastaba,
no salía de la ermita.
Entre por un ventanuco,
me toco de sufrir,
Recogí la calderilla,
después no pude salir.
El cristo me castigo,
allí me quedo encerrado,
No salía por donde entre,
y era muy alto el tejado.
Al rato paso un amigo,
le llamé con presteza,
Él me ayudó a salir,
tirando de mi cabeza.
Liberado del castigo,
salté feliz y contento,
Me libré de un castigo,
si el cura me pilla dentro.
al tener esta aventura,
Entre en una ermita,
sin pedir permiso al cura.
La presidía un cristo,
viejo y crucificado,
La gente le ofrecía dinero,
él perdonaba el pecado.
Poco pecaba esa gente,
era pobre, muy sencilla,
No tenía ni un billete,
solo daba calderilla.
Sobre cinco pts,
para mí mucha guita,
El cristo no las gastaba,
no salía de la ermita.
Entre por un ventanuco,
me toco de sufrir,
Recogí la calderilla,
después no pude salir.
El cristo me castigo,
allí me quedo encerrado,
No salía por donde entre,
y era muy alto el tejado.
Al rato paso un amigo,
le llamé con presteza,
Él me ayudó a salir,
tirando de mi cabeza.
Liberado del castigo,
salté feliz y contento,
Me libré de un castigo,
si el cura me pilla dentro.
Pude comprar caramelos,
le ofrecí uno al cristo,
Para que me perdonara,
la próxima ser más listo.
Recuerdo aquel aviso,
si él no me ha olvidado,
Le llevaré caramelos,
y pecado solucionado.
le ofrecí uno al cristo,
Para que me perdonara,
la próxima ser más listo.
Recuerdo aquel aviso,
si él no me ha olvidado,
Le llevaré caramelos,
y pecado solucionado.