Te veo triste, María,
cuenta qué te ha ocurrido,
Una desgracia tremenda,
Se mató mi marido.
—No me lo puedo creer,
cosa tan inesperada,
Te llevabas bien con él,
cuarenta años casada.
Era un ser fabuloso,
de lo bueno lo mejor,
Se le fue una vez la olla,
haciéndome el amor.
Le entraron sudores,
no podía terminar,
Pego un salto de la cama,
rápido se fue a duchar.
Abrió la puerta el armario,
no sabía lo que hacía,
Al verse frente al espejo,
no se reconocía.
Solo le escuché decir,
estoy metido en un lío,
Me cortará los pinreles,
Sí, me descubre el marido.
Le dije, ven a la cama,
yo soy tu mujer,
No me hizo ni caso,
salió a todo correr.
Estaba fuera de sí,
y ocurrió lo peor,
Abrió la puerta y cayó,
por el hueco el ascensor.