Picores de soledad
Ya se murió mi marido y me siento liberada. Me buscaré algún apaño, me voy a poner morada.
No me volveré a casar, él era un buen esperpento. Yo, una pobre novata, me pilló en un mal momento.
Con la experiencia adquirida no quiero meter la pata; con tres años de vivencias ya dejé de ser novata.
Guardaré luto tres meses vistiendo de color oscuro. Pasado ese corto tiempo, lo olvido y me lo rasuro.
Lo malo de estar tan sola es que te empieza a picar, y hay que buscarse a un hombre que te lo empiece a rascar.
Me compré unos aparatos de esos que dan buen placer, pero ante un tío muy macho no tienen nada que hacer.
Ya probé con varios hombres, ninguno me satisfizo: a unos les sobra el tocino, a otros les falta el chorizo.
Me busqué una lesbiana y tampoco me valía; eso es comer pan con pan, una pura tontería.
Seguiré buscando un hombre, no me pongo ninguna fecha, hasta que encuentre a uno que me deje satisfecha.



































