Primeros auxilios fatales
Un joven se desmayó por una fuerte impresión: al ver a su amor con otro, se le partió el corazón.
Ocurrió en plena calle, la gente corre que corre; pasan todos por su lado, pero nadie le socorre.
Solo una amable abuela —de las que quedan ya pocas— puso todo su entusiasmo para hacerle el boca a boca.
No reaccionó con aquello; la anciana, con gran coraje, decidió luego desnudarle para darle un buen masaje.
Con sus manos ya cansadas le empieza a masajear, pero al tener poca fuerza no le hace reaccionar.
Se sube encima del chico y con el cuerpo frotando, ayudada por sus manos, él ya va reaccionando.
La octogenaria, contenta, da unos saltos de alegría; sigue con él sube y baja, cree que salvó una vida.
El joven, al verla encima, piensa que le están violando; no se lo puede creer y termina agonizando.
Desenlace inesperado: ella queda frustrada, le da un ataque al corazón y muere a él abrazada.
Es una triste historia de "amor" y de ternura: la de un burlado Romeo y una Julieta madura.
Y así termina el romance de aquel encuentro fatal: un joven muerto de susto y una abuela sin rival.



























