Cuestión de longitud
Tiene una novia preciosa de pelo muy rizado, pero un día la ve distinta por habérselo planchado.
Le pregunta por la causa de ese cambio tan extraño: «Si así estabas muy guapa, como todos estos años».
—Quiero verme diferente, que mi imagen se renueve; al plancharme la melena, parece que más se mueve.
—Tienes toda la razón, ahora se ve más larga: si antes llegaba al cuello, hoy la espalda te recarga.
—Tú, como lo tienes corto, no lo puedes estirar; si quieres que te crezca, ¡te lo tendrás que planchar!
Su curiosidad aumenta, él empieza con la plancha; viendo que hace maravillas, al invento se engancha.
Tras meses de mucha práctica, ya se siente preparado; está dispuesto a usarla en lo que había planeado.
Termina en un hospital donde causa gran extraño, pues nunca vieron herida en sitio tan aledaño.
El médico le pregunta: «Pero vamos a ver, nene... ¿Qué coño estabas haciendo para quemarte así el pene?».



































