josegelado.blogspot.com

martes, 27 de enero de 2026

La cantera abandonada


 

La cantera abandonada

Una chavala del pueblo por tres pesetas se amaba; incluido en el servicio, el pecho te festejaba.

Parece ahora miseria, pero entonces fue fortuna. Las conseguí yo ahorrando, las perras de una en una.

Al reunir tal tesoro, me sentí muy emocionado: podía probar al fin lo que nunca había catado.

Buscaba un sitio discreto con cama bien preparada, pero nos pudo valer la cantera abandonada.

Allané bien el espacio, preparé aquel rincón; una cama hecha de hierbas, lejos de cualquier mirón.

Todo estaba ya dispuesto para empezar la función, pero al ponerse ella ansiosa, soltó una gran exclamación:

—¡Me dijiste venir solo, que el sitio estaba a la mano! ¡Pero si no estamos solos, esto es un circo romano!

La chica salió corriendo y yo quedé petrificado: no sabía qué pasaba ni cómo se habían enterado.

Se lo conté a un "buen" amigo, y ahí radicó mi pena; él se lo contó a los otros y se nos armó la cadena.

Perdí mis tres pesetas sin concluir la aventura; con burlas de los mirones y, encima, con calentura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario