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miércoles, 18 de febrero de 2026

El Currículum de la Vida


El currículum de la Vida

Así era mi currículum: cuando buscaba un trabajo, yo hacía lo que hiciera falta metiendo horas a destajo.
De construcción lo sé todo, la fontanería domino, entiendo de electricidad y de bombero... ¡Soy fino!
Con carné de conducir motos, coches, autobuses, camiones de los más grandes, tranvías y trolebuses.
Hice de patrón de barco dispuesto a cruzar el mar; salvaba al pasaje entero... ¡Sin  aprender a nadar!
Entiendo de la cocina, sé hacer una tortilla; con cebolla o sin cebolla, me sale de maravilla.
Hago postres estupendos, hasta preparo una pizza; y si no quiere ir al templo, ¡yo mismo le canto misa!
Planté pinos en el monte, se manejar el arado; a las labores del campo fui siempre un aficionado.
Al estar ya madurito, soy experto en los dolores; si la mujer tiene fiebre, yo le calmo los ardores.
Estas cosas las viví y ahora estoy recordando, que ya no las reviviré... ¡Que los ochenta voy pasando!

¿Un Estupendo Cepillado!


—María, qué guapa estás con tu estupenda melena. No te pasa lo que a mí, que siempre la llevo de pena.

A pesar de que la cuido gastando un buen dinero, no sé si será mi culpa o culpa del peluquero.

—Es fácil de averiguar, como consejo de amiga: si no te va el peluquero, cambia de peluquería.

—Lo he pensado muchas veces, pero nunca me decido: es un antiguo novio y amigo de mi marido.

—Busca otra solución, una medida muy buena: para no ir al peluquero, ¡pues córtate la melena!

—¡Qué más quisiera hacer yo! A mi marido no le gusta; le gusta tocar el pelo... y esa idea me asusta. .

—Sí que lo tienes difícil, ¿cómo salir de ese lío? Cámbiate a una peluquera sin decírselo al marido.

—Lo pienso muchas veces, aún lo sigo pensando, pero no tengo valor... pues me lo estoy cepillando.

—Yo también me lo cepillo, es la primera faena: después de lavarme la cara, me cepillo la melena.

—No me has entendido bien, yo lo que hago primero: si se ausenta mi marido... ¡Me cepillo al peluquero!