Discusiones de pareja, entre el hombre y la mujer; quién es el que sale perdiendo, ahora lo vamos a ver.
No presumas de machote, que no vales para nada; no terminas el trabajo, me dejas a media jornada.
Y tú no te des el pisto por haber nacido mujer; comparada con el hombre, ¿dime qué puedes hacer?
—Una infinidad de cosas, en eso somos maestras; no hace falta hablarte mucho, aquí tienes unas muestras:
Traemos vida al mundo con mucha facilidad, en cualquier rincón del suelo y sin electricidad.
Damos leche a la criatura hasta que pueda comer; eso, por más que lo intentes, ¡tú nunca lo podrás hacer!
En nosotras ocurre el milagro de que brote siempre sangre, sin tener una herida y sin que el cuerpo se desangre.
Cuidadito con nosotras, que si nos ponemos en cueros, te hacemos perder el juicio... ¡y sin tocarte los huevos!
Esos argumentos tuyos son una pura tontería; necesitáis de nosotros... ¡o el mundo se acabaría!
Aquí se termina el tema, el hombre sale corriendo; lo mejor es no seguir, o acabaremos perdiendo.
