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miércoles, 8 de julio de 2026

Romance del vecino embustero.

 

Era un matrimonio extraño, de los que llaman atípico: formado por una miss y él, gordo y bastante rico.

De vecino, un joven guapo siempre estaba pregonando: «A esa mujer tan bella me la estoy beneficiando».

Al escuchar tal historia, todo el mundo le decía: «Eres un gran embustero, nadie se acerca a esa tía.

Si el marido se enterase de que te tiras a su esposa, te dará una paliza que te mandará a la fosa».

El marido al fin se entera de que la está calumniando, diciendo que a su mujer se la está beneficiando.

Un día lo encuentra solo, empieza la persecución: el joven corre como liebre, el gordo, como un león.

El marido va cansado, el joven demasiado fresco, hasta se para en un bar para tomar un refresco.

Se adentran en un callejón, una verja impide el paso. El joven piensa: «La cagué, esto termina en fracaso».

Llega corriendo el marido, pero no sabe frenar; mete la cabeza entre las rejas y no la puede sacar.

El joven le baja los pantalones y pronto sabe qué hacer: «Esto, cuando yo lo cuente, nadie se lo va a creer».

Una patada en la noche


 Llega al castillo el vampiro, en sangre muy rebozado; su mujer le da una torta: «¿Con quién coño te has pegado?

Haces siempre lo que quieres, te lo tomas todo a guasa. Te pones morado a sangre y no traes comida a casa.

¿Es que no sabes que al súper no puedo ir a por sangre? Cerraron las sangrerías y yo me muero de hambre».

«Puedes salir del castillo, hay una y mil maneras. Con lo buena que tú estás, puedes chupar a cualquiera.

Ponte un vestido muy sexy y sal fuera a pasear. Hay un montón de hombres tontos a los que puedes chupar».

«No te preocupes por mí, ¿sabes que somos eternos? Como no somos humanos, tampoco nos salen cuernos.

Yo no vengo de un festín, ni tampoco he comido; estoy hecho un santo cristo, ahora te explico el motivo.

Paseando por la noche vi durmiendo a una morena. Me lancé sin mirar mucho, pensando que estaba buena.

Con solo tocarle el cuello, la morena despertó, y una patada en los huevos del golpe me desmayó.

¡La morena era un chino, que por supuesto era listo! ¡Era un campeón de karate que me ha dejado hecho un Cristo!