La sociedad actual está al borde del abismo. No existe comunicación: hay que hablar con uno mismo.
Antonio va a tomar vino pero no quiere ir solo. Se le ocurrió convidar a su buen amigo Manolo.
Este le dijo que no, que tenía mucho que hacer: las tareas de la casa y ayudar a su mujer.
Él, como estaba soltero viviendo siempre del paro, no entiende el matrimonio, le parece algo muy raro.
Se marchó hacia la taberna, encontró allí a Marcelino: —¡Venga, amigo, acompáñame, te pago un chato de vino!
—No tengo tiempo de sobra, me queda mucho que hacer: tengo que tender la ropa y ayudar a mi mujer.
Al llegar a la taberna, resulta que está cerrada. Sin pensar en los clientes... ¡Vaya tremenda putada!
El pobre se encuentra solo, ya no sabe qué hacer: si es mejor pegarse un tiro o buscarse una mujer.
Vio un puesto de los de Jehová con un cartel que decía: "Lecciones de Biblia gratis, aproveche usted el día".
Vio el cielo abierto al instante y se acercó sonriendo. Para ellas era un ser extraño... ¡y se marcharon corriendo!
