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domingo, 24 de mayo de 2026

Cuidado con los motes.


—Amiga, te veo hecha polvo y te acabas de casar. Andas como retorcida, casi no puedes andar.

—Querida amiga de mi alma, te contaré mi aventura. Es imposible de creer, una cosa de locura.

Me cuesta tanto estar de pie para podértela contar... Mejor vamos a tu casa, allí me podré sentar.

Se sentó en el sofá, allí quedó relajada. Se puso bajo el culo una viscoelástica almohada.

—Si no lo veo, no lo creo, cuánto has cambiado al casarte. Tú, que siempre eras la dura, y ahora te cuesta sentarte.

—La vida es así de dura y más que voy a cambiar. Ni un mes llevo casada y me quiero divorciar.

—Cuando se entere la pandilla se van a quedar helados. Te van a llover las críticas por delante y por los lados.

Te llevaste un buen mozo, era el mejor en el curro. Movía un saco de cien kilos y de mote le decían "el burro".

—Eso es la pura verdad, un tío trabajador, cariñoso por demás, de lo bueno, lo mejor.

—Cuando te ponen un mote, fíjate en lo que digo: a veces se interpreta mal... ¡y ahora adivina el motivo!