Manolete va a ver a la novia, una visita sencilla, y le recibe la madre, que es un poco cotilla.
—Mi hija está en el baño, la tendrás que esperar. Siéntate en el sofá y nos ponemos a hablar.
Vas a ser de la familia cualquier día de estos. Te voy a hacer un examen para saber tus defectos.
¿Fumas tabaco o porros, o te metes cocaína? ¿Cómo andas de salud? ¿O te tomas medicinas?
¿Eres buen trabajador o siempre andas cansado? Dime qué estudios tienes o si eres un simple empleado.
¿Eres un malgastador o más bien ahorrativo? ¿Te gusta solo mi hija? Explícame el motivo.
—No tengo vicio ninguno, el trabajo es mi pasión. No soy un simple empleado; yo soy jefe de sección.
Quiero con locura a su hija, no miro a otras mujeres. Cuando me case con ella, cumpliré con mis deberes.
—Nunca lo hubiera creído, eres el yerno perfecto. Eso no existe hoy en día... ¡Dime al menos un defecto!
—Esta sección de preguntas me dejó muy dolorido. ¡Mi mayor defecto es ser... ¡mentiroso compulsivo!