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miércoles, 22 de julio de 2026

Historia de un pobre hombre

 

Salió el hombre muy contento

caminando calle abajo,

pensando que era feliz

y tenía buen trabajo.

Quería mucho a su mujer,

ella era joven y bella;

él no miraba a otras mujeres,

siempre pensando solo en ella.

Ella, al hacer el amor,

ponía muy poco empeño;

alguna vez se quejó

de que lo tenía pequeño.

Le preguntó al urólogo

a ver qué podía hacer:

—Usa una bomba de vacío

a ver si la haces crecer.

No le funcionó el invento

y el pobre cogió complejo;

cayó en una depresión

y cazó menos el conejo.

Mil cosas intentó el hombre

y no le creció la cosa;

alguna noche enfermaba

y no dormía con su esposa.

Sale solo a pasear,

no le queda ni un amigo;

está de muy mal humor

y muy aburrido consigo.

Se encuentra con un vecino

que ni el saludo le da;

al siguiente día le suelta:

—¡Adiós, cornudo! ¿Qué tal vas?

Él se queda sin decir nada,

sin saber bien qué hacer;

no le queda otro remedio

que contarlo a su mujer.

Ve de nuevo al vecino

y casi le da un arrebato

cuando le dice: —¡Adiós, cornudo!

Además de ser chivato.