El Peso de los Años
Cincuenta años de casados, y se encuentran aburridos, ha pasado tanto tiempo que no quieren estar unidos.
Ya son bastante mayores, tienen poca paciencia, y no les llega el dinero para ir a una residencia.
Él, al hogar del jubilado, a tomarse un cafecito; es el sitio más barato y se está muy calentito.
Ella se queda en su casa viendo la televisión, escuchando cotilleos, esa es toda su diversión.
Con dolores de rodilla y dolores de cabeza, ven cómo pasan los días en una pura tristeza.
Entre visitas al médico y esperas en el hospital, con los dolores en cama... la verdad, se pasa fatal.
"Pronto vas a mejorar", dice el que está más sano, "vete pronto de excursión o ve a bailar con un hermano".
Por mucho que te den ánimos, eso es pura tontería: cuando te vas haciendo viejo, estás peor cada día.
Se marchita la esperanza con el paso de los años, y la vida solo deja soledad y desengaños.

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