El Jardín del Jubilado
Marido, pon atención, que ya estás jubilado, ya no riegas el jardín, lo tienes abandonado.
Recuerda que prometiste que mejor lo cuidarías, al tener más tiempo libre, regarlo todos los días.
—Es verdad, mi cariñito, lo intento y no hay manera, la realidad es otra: no funciona la manguera.
Arréglate como puedas, esto no admite demoras, que ahora hay mucho paro y jornaleros por horas.
Tú un día me mencionaste: "no me gustan tus macetas", y yo, por darte el gusto, me operé de las tetas.
Ya sabes que soy sincera, que tú eres el primero, pero si no lo cuidas... ¡contrataré un jardinero!
Tengo un bonito jardín, lo digo con orgullo, me gustan mucho las rosas y ver brotar el capullo.
Mujer, tenme compasión, que no es casualidad, la manguera se estropeó pues tiene mi misma edad.
No te quedes ahí parado y saca pronto el rastrillo, que si tú no usas la azada... ¡otro usará su utensilio!

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