La Religión del Agua Fría
Cuéntame cómo te va en tu nueva religión, esa que fundan mujeres y dicen que mola un montón.
—Me hicieron unas pruebas para poderme aceptar, pero fallé en la última, no la logré superar.
—Cuéntame en qué fallaste, por si me animo a probar; así me voy entrenando y la podré completar.
—Exigen gran sacrificio en comida y en bebida, no usan agua caliente, ¡la ducha siempre está fría!
Es una prueba tan dura que te rechinan los dientes: te duchas siempre en pareja con mujeres diferentes.
Es por la ley de castidad, aunque esté buena la tía: como no hay agua caliente, la cosa queda encogida.
Se decide por sorteo, y a mí me tocó el bombón: la moza más estupenda de toda la congregación.
Daba jabón a sus pechos, ella a mí... "Salchichón"; se puso algo nerviosa y se le cayó el jabón.
Al ver aquel panorama ya no me pude aguantar: apunté directo al blanco, bien dispuesto a rematar.
Ella no esperaba aquello y se quedó sorprendida; no completé la faena por culpa del agua fría.
—¿Me dices que te largaron por rozarla un poquito? Ella podrá confesar que no hubo ningún delito.
Me echaron por pecador, por no ser un tipo frío, pero al salir por la puerta ¡me llevé el mejor envío!
No me importan ya sus normas, solo gozo el presente: ahora se ducha en mi casa... ¡Y usamos agua caliente!

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