El Milagro del Jabalí
Dos octogenarios charlan, entre dichas y amarguras, recordando tiempos buenos y también las etapas duras.
En medio de la partida, sin ninguna mala intención, comienzan a presumir y se salen del guion.
Viudos se encuentran ambos, con ganas de conquista, y repasan los amores de la última en su lista.
—Mi vida amorosa ahora es salir con una viuda; tiene sesenta y cinco y una figura que ayuda.
—¡La mía tiene treinta y cinco! Y está de mí, enamorada. Como quería tener un niño... la he dejado embarazada.
—A veces ocurren milagros, como ese que te pasa a ti; créeme que te comprendo, pues una vez me ocurrió a mí.
Estaba yo por el campo, con la garrota en la mano, le "disparé" a un jabalí y dejé muerto al marrano.
—¡Eso no puedo creerlo! ¿Matar así a un jabalí? ¡Seguro disparó otro y el mérito fue para ti!
—Fue algo inexplicable, ni lo creía yo mismo... y es posible, buen amigo, que a ti te pase lo mismo.
Que el milagro es de otro "rifle", de eso no tengo duda, pues a un palo de madera... ¡Nadie le pide ayuda!

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