La Semilla del Destino
Un niño muy curioso le pregunta a su madre: «¿Cómo me fabricaron? ¿Qué fue lo que puso padre?»
—Lo tuyo es de esos casos que son una maravilla; estás en este mundo por culpa de una semilla.
Esa la puso tu padre, la regó con esmero; allí crecía y crecía en un simple macetero.
La protegía del frío, la libraba del calor, cuidaba su temperatura y le hablaba con amor.
Con el abono perfecto ella crecía con gana; así logró tener... ¡Su planta de marihuana!
Nos dimos varios chutes sin tener que pensar; se hacen cosas muy raras, no da por trabajar.
No recuerdo cómo fue, el cerebro se nublaba; los recuerdos son confusos... tu padre me desnudaba.
Con él yo hacía lo mismo, una cosa muy sencilla: ¡que tú estés en este mundo fue culpa de esa semilla!

No hay comentarios:
Publicar un comentario