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martes, 27 de enero de 2026

Misa del Gallo (y de la otra)


 Misa del Gallo (y de la otra)

Asiste una vez a misa, que este año no has cumplido; si rezas de vez en cuando, serás un mejor marido.

Aprovecha bien la noche para limpiar tus pecados; es la Misa del Gallo y todos son perdonados.

Él no quiere discutir, ya la ayuda a recoger; se va a la Misa del Gallo por complacer a su mujer.

Llegaron tarde a la casa, a las dos de la mañana; su mujer muy satisfecha, él, enfadado en la cama.

No le sale ni palabra, ella se queda perpleja; esperaba el chocolate, ni protesta ni se queja.

No ocurre lo que esperaba ni lo que llegó a pensar; en cuanto tocó la cama, el tío empezó a roncar.

Él se levanta muy tarde, ella se dio mucha prisa; lo primero que pregunta: —¿Qué tal te fue por la misa?

—El cura nos predicó que, aunque parezca mentira, cargamos con una cruz en esta mísera vida.

Yo venía tan contenta, con ganas de estar despierta, pero no me hiciste caso... ¡Como si estuviera muerta!

—Estás algo desfasada y un poco mal de la olla; no quiero Misa del Gallo, ¡quiero misa de la polla!

Solo pasa en los casados y debemos soportarla, y llevarla con alegría, echándosela a la espalda.

Así que, amigos casados, no os amarguéis la existencia: si ella pide "sacramento", ¡tened mucha paciencia!

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