El Burro y la Suegra
Hay suegras que son muy brujas, otras que son normales, las hay que quieren al yerno y aman a los animales.
Este tenía una suegra con muy poca simpatía, que al casarse con la hija, que no lo quería, decía.
Siempre de mala leche, fingía tener mil males, sacudía al que pillaba, pegaba a los animales.
El yerno tenía un burro al que mucho mencionaba, y ella, para vengarse, hasta al burro maltrataba.
Un día el burro se enfada, lanza una coz muy directa, le da en plena cabeza... ¡Allí mismo queda muerta!
La noticia de su muerte vuela de pueblo en pueblo, y un gran gentío de hombres se junta para el entierro.
El cura está asombrado ante tal demostración: —¡Qué buena era tu suegra, la querían un montón!
—Esa no es la verdad, padre, es un asunto más burdo: puse un anuncio en la prensa para vender este burro.
No es que me tengan estima, ni han venido por el luto; ¡buscan todos al burro para un alquiler por minuto!

No hay comentarios:
Publicar un comentario