Superman y el Rascacielos
Construir rascacielos, es algo que no comprendo. En uno de mil niveles, se declaró un incendio.
Problema para bomberos, no pueden llegar tan alto; indican a todo el mundo: —¡Que se tiren dando un salto!
Nadie se atreve a saltar, ni se distingue la acera. Por muy "machote" que seas, eso acojona a cualquiera.
Solicitan soluciones, pero ninguna les dan. No queda más presupuesto... que llamar a Superman.
Se pone en el piso cien, desde allí les va diciendo: —¡Saltad ahora de uno en uno, que os iré recogiendo!
Ante tan mítico héroe, nadie se queda dudando; al que no se decide, otro lo va empujando.
Salva a más de dos mil, todos son rescatados. Algún que otro rasguño, pero ninguno quemado.
Entre vítores y aplausos, todos dan sus cumplidos; pero entre los de piel oscura, se oyen muchos silbidos.
A pesar de ser un héroe, él no se había entrenado, y no supo distinguir... ¡El moreno del quemado!
Así termina esta historia, de aquel rescate fallido: ¡que ni el acero te salva si el héroe está confundido!

No hay comentarios:
Publicar un comentario