La Medicina de la Vecina
Va a la farmacia a comprar una simple medicina, y allí, por casualidad, se encuentra con la vecina.
Gozan de buena salud, a los dos les hace gracia; se ponen a comentar por qué van a la farmacia.
Los dos buscan un calmante, fuerte, de relajación, pues llevan odio en el cuerpo por culpa de una traición.
«Mi marido es un cabrón, me pone bien los cuernos; le odio con toda mi alma, sin pastillas yo no duermo».
«A mí me pasa lo mismo, me engaña también mi mujer; esto clama una venganza, lo pienso y no sé qué hacer».
«Es la misma situación, olvidemos la añoranza; vayamos juntos a un hotel, cumplamos con la venganza».
Lógica proposición: «¡Que se salve el que más pueda! Que a ellos les den por saco, paguemos con su moneda».
Han pasado veinte años, su odio siguen tratando; esa enfermedad crónica... la curan de vez en cuando.
Siguen yendo a aquel hotel, con la misma medicina; ¡qué bendita la traición, que le unió con la vecina!

No hay comentarios:
Publicar un comentario