Las Maletas y las Vacaciones
En cuestión de vacaciones, las dan cuando les conviene, o cuando al jefe le sale de donde más le mantiene.
Antes eran en agosto, ahora todo ha cambiado: muchas ya no coinciden, las pasan por separado.
Este es el comentario que mucho se va escuchando: novias que se van de playa, novios que quedan currando.
Pero del todo no es malo, ni te dan tanto la lata; se evitan las discusiones cuando hacen la maleta.
Empiezan metiendo cosas, no saben cuándo parar; llevan mil cachivaches que nunca van a usar.
Mi novia es tan precavida —se cree que es muy lista— que lleva diez bañadores ¡y va a una playa nudista!
La mía, veinte cremas; no me da una explicación, siendo del África negra y más oscura que el carbón.
La mía es mucho más rara, debe estar mal de la olla: con diez cajas de condones... ¡Y encima no tiene polla!
Así que me quedo solo, con la duda y el mosqueo: ¡ella gasta los condones y yo pago el veraneo!

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