Retaguardia de urgencia
Mala suerte tuvo el chico, pues nació bastante feo. No le quedó otro remedio: entregarse al pastoreo.
A las hembras del rebaño les gustaba sobremanera, pero el macho, si podía, le embestía con fiera saña.
No todo es mala fortuna en esta vida tan dura: a la primera apuesta, le llegó la gran ventura.
Se retocó de lo lindo al mirarse en los espejos; no se conocía ni él, se acabaron sus complejos.
Nunca se había decidido, aunque estaba enamorado. Se presentó ante la moza sin miedo a ser rechazado.
La chica, al ver el cambio, se quedó muy impresionada. Aquel joven tan perfecto la dejó pronto prendada.
"¡Vaya suerte has tenido!", le decían en su entorno, "te ligaste al más gallardo que existe por el contorno".
De pronto y sin motivo, rompe ella la relación. Él, que está desconcertado, le exige una explicación.
"La verdad, estás de cine, eres un tipo muy majo. Pero te falta un retoque... ¡De cintura para abajo!"
Vuelve entonces a la clínica, sin perder un solo instante, a gastarse lo que queda... ¡Y ponerse un buen implante!

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