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martes, 20 de enero de 2026

La Tomasa y el Novio Burlado

 


La Tomasa y el Novio Burlado

Tenía novia en el pueblo, era la hermosa Tomasa. Cuatro años de noviazgo, sin entrar nunca en su casa.

Época de dificultades, de secretos amoríos. Solo se "pillaba" algo, en lugares escondidos.

Entre escobas y entre espinos, con mil y una zarandajas, si la llevaba al pajar... la delataban las pajas.

Un día estaba impaciente, con mil ganas de jarana. Le pidió entrar en su casa, para verla en su cama.

—No seas tan impaciente, ni te canses de esperar, la noche que no haya nadie, yo te dejaré entrar.

Llegó la noche soñada, se lo dijo esa mañana: —Tienes el camino libre, pero entra por la ventana.

Es la que mira hacia el huerto, yo la dejaré entreabierta. No te verán los vecinos, olvídate de la puerta.

La Tomasa no aparece, él se siente un pobre lelo. Seguro que no le quiere y le está tomando el pelo.

De tanto estar esperando, se le quitaron las ganas. Y para dejar su huella... ¡Va y se mea en la cama!

Soñó con mil posiciones, en su cama se acostó. Pasó la noche solito, pero al fin descansó.

Al llegar la luz del día, la Tomasa regresó. ¡Vaya susto, se pegaría con el charco que encontró!

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