El Negocio de los Cuernos
Muchos hombres y mujeres, en estos tiempos modernos, viven de forma opulenta con la venta de los cuernos.
Al hombre antes le pesaban, era carga exagerada, caminaba por la calle con la frente claudicada.
A la mujer la juzgaban por "corrupta" e "indigna"; no le daba el "buenos días" ni la gente más benigna.
Ahora el que tiene amantes se jacta de sus favores, y el mundo le envidia el éxito llamándole "picaflores".
La que sale con diez hombres es "chica adelantada"; por moderna se le tiene, como mujer liberada.
Si no tienes una infamia, nada tienes que ofrecer, eres bulto en la marea, seas hombre o seas mujer.
Se cotizan en la prensa y en el chisme denodado, por ser "seres diferentes" o haber salido del armario.
Una historia no interesa si es aburrida y liviana; no hay nada que relatar del ayer ni del mañana.
Féminas y femeninos, personajes del montón, si no lucen cornamenta no pisan la televisión.
Los cuernos se pagan caros, como el vender la carne. ¿Será que no estamos hartos o que nos aprieta el hambre?

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