Duelo en la sábana
Dos entrañables abuelos discuten por la mañana: tienen el cuerpo empapado, ¿quién fue el que meó la cama?
—Marido, has sido tú, que ya estás bastante viejo; se te encogió la vejiga y tu pito es un pellejo.
—Mi vejiga está muy bien y mi pito aún funciona; eres tú la que meó, ¡siempre fuiste una meona!
—Yo te conozco de sobra y sé del pie que cojeas: con un aire te resfrías y enseguida te me meas.
—¡Pero qué dices, mujer! Yo no estoy ni resfriado; y si acaso me constipo, es porque tú me has meado.
—Estás hecho un carcamal, no te las des de tan chulo; tú fuiste el culpable ayer: ¡tenías el pito en mi culo!
—El culo lo measte tú, ya te sale muy despacio; al no echar buen chorrillo, ocupa menos espacio.
—Mañana haremos la prueba: dormirás en otra cama. Veremos cuál de las dos amanece con la trama.
La prueba fue un fracaso, no aclaró las "rematadas": al mirar por la mañana, las dos estaban mojadas.
Volvieron a dormir juntos, pues se siguen queriendo; por culpa de "muelles flojos", aún siguen discutiendo.

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