Agua fría para el calor
No se entera de nada, es la mar de despistado; si su mujer se insinúa, se queda tan relajado.
—Hoy te noto diferente, algo cambió en tu cuerpo; estás radiante y hermosa, ¡resucitas a un muerto!
—Es normal que me pase, sucede de vez en cuando; tú eres un despistado y no lo estás notando.
—Al mirarte a los ojos, veo un brillo extraño; me miras con fijeza... ¿Te habrás hecho algún daño?
—Si me dieras un abrazo, sabrías qué estoy sintiendo; tengo un calor sofocante, ¡me estoy casi encendiendo!
—Estamos en invierno, no me llega a cuadrar que vayas tan ligera, pues te vas a resfriar.
—Tú tienes la solución para mi gran zozobra; ¡no seas gilipollas, pon ya manos a la obra!
El marido, hecho un lío, piensa y requetepensa; no sabe si ir al médico o volar hasta urgencias.
Se ilumina su mente, ¡encontró la medida! Y la mete en la bañera... ¡Con agua muy, muy fría!
—Eres un mentecato y un gran despistado; ¡ahora paga el dinero de curarme el resfriado!

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