Sueños de juventud: tener una novia hermosa, sin pensar que una algo fea te proporciona más cosas.
Tuve una allá en el pueblo que no era una hermosura, pero tenía de todo: era bruta y algo ruda.
Me hacía muchas caricias si me encontraba cansado; con sus ásperas manos me dejaba relajado.
Labios curtidos y gruesos... si me daba un chupetón, me dejaba un mes marcado luciendo aquel moratón.
Sus pechos eran enormes, yo estaba entusiasmado; al meter uno en la boca casi quedo asfixiado.
Darle un pellizco en el culo era pura fantasía: me quebré una vez los dedos de lo duro que lo tenía.
En el amor, ¿qué decir? Nunca llegué a la meta; sentía un enorme pánico al bajarme la bragueta.
Sabía que con sus manos tenía que tener cuidado: si me agarra el "pinganillo", lo deja despellejado.
Como estaba casi seguro de que no me abandonaría, no le hacía mucho caso, la dejé desatendida.
Ella quería algo serio, pretendía echar raíces. Se fue con otro y me dejó... con un palmo de narices.

No hay comentarios:
Publicar un comentario