El negocio de la vaca
El que tenía dos vacas poseía una fortuna, pero caía en desgracia si se lesionaba una.
Eso le llegó a pasar al pisar la vaca un clavo; se le quedó en la pezuña, bien metido, ¡hasta el rabo!
La cuelgan de una viga para extraer aquel clavo; unos sujetan sus patas, otros tiran del rabo.
El clavo fue retirado, pero al bajar a la vaca, vieron que se había ahogado: la pobre estiró la pata.
Pone su carne a la venta, nadie la puede comprar; eran tiempos de miseria y la tuvo que fiar.
Un negocio peregrino, pues el fiar es muy malo; se le ocurrió decir: "¡los huesos van de regalo!"
Sin anotar ni un nombre, aunque la vaca fue enorme, todos llevaron los huesos... ¡y de la carne, ni el nombre!
Y decían que eran tontos y buenos para pagar. No te fíes de los tontos, que te harán espabilar.

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