Entre pitos y flautas
Dos amigas se encuentran, han pasado quince años. Hablan de sus cosas, sus aventuras y apaños.
—Hija, yo me casé con aquel tan cariñoso. Tengo un hijo y una hija, a cada cual más precioso.
—Ahora cuéntame tú, que eras la perfección. Seguro que eres feliz con un guapo cuarentón.
—¡Qué más quisiera yo!, eso no llegó a pasar. Estoy soltera y sola, y aun sin estrenar.
—Mujer, en estos tiempos, eso no se llega a concebir. Demasiadas cosas raras te han tenido que ocurrir.
—Cuando tenía pretendientes, estudiaba sus defectos. Encontraba muchos fallos, no encontré al hombre perfecto.
Salí un tiempo con uno, guapo, educado y decente; eso no llegó a cuajar: era de la acera de enfrente.
Después salí con otro, este por recomendación; como tenía un Seiscientos, no encontré la posición.
Llegó el hombre soñado, se despertó mi pasión; fuimos a su apartamento... no me gustó su colchón.
Uno con bastante tripa, no quise ponerme debajo; no pudo hacerlo de pie, ¡otro que se fue al carajo!
Aburrida de los jóvenes, me pretendió un vejete; como la tenía floja, otro que se fue al garete.
Así que, entre pitos y flautas, no sé qué me va a pasar; ahora soy feminista... y moriré sin estrenar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario