Él es un tío alegre, rezumando buen humor. Al contarle una desgracia termina siempre diciendo: —Podría haber sido peor.
Un amigo le comenta: —Ayer visité al doctor, me dijo que tenía cáncer. Él le consuela diciendo: —Podría haber sido peor.
La novia le da la noticia: —Llevo un mes de retraso. —Podría haber sido peor, no hagas ni puto caso.
No se preocupa por nada, siempre está de buen humor; para él, cualquier desgracia siempre puede ser peor.
Llama un vecino a su casa, sudoroso y asustado, para darle una noticia que le dejará impactado.
—¿Qué me vienes a contar a esta hora inusual? Si sabes que no me altero, a mí todo me da igual.
—Lo que te vengo a contar... ¡te vas a morir del susto! Han matado a tu amiga, te llevarás un disgusto.
Hoy la encontró el marido con un amante acostada, y ha matado a los dos... ¡No me digas que no es nada!
—Lo siento mucho por ella, en la cama era la mejor. Pero a pesar de lo que dices... podría haber sido peor.
—¡Eres un ser insensible! ¡Eso es una gran tragedia! —Podría haber sido peor... Ayer yo estaba acostado con ella.




































