Consejo de madre
Te has convertido en adulta y, como buena madre, te aviso: si vas a buscar un novio, toma medidas, te lo preciso.
—Asumiré tu consejo, no tengo más que decir. Llevaré siempre en el bolso una cinta de medir.
La chica tomó en serio tan extraña advertencia, y cargó con la cinta métrica por si surgía una urgencia.
Llegó el primer muchacho pidiendo una relación, y ella le exige al instante: "¡Bájate el pantalón!".
El joven, muy extrañado ante tal petición, le quiso subir la falda mientras bajaba el calzón.
—¡No me subas la falda! Te lo vuelvo a repetir: antes de llegar más lejos, te la tengo que medir.
Consultaré con mi madre, que es una gran entendida; solo aceptaré tu trato si ella aprueba la medida.
El chico no comprendía aquella extraña manía, y al medirla, el pobre mozo medio encogida la tenía.
La madre vio las medidas y no le salía la cuenta, pues la chica aseguraba: "¡Mide un metro noventa!".
—¡Hija, tú no sabes nada! ¡Eso es mentira sencilla! Deja que la mida yo, que he sido modistilla.
Casi le dio un desmayo cuando ella se la midió: su hija no sabía de tallas... ¡Y con el chico ella se quedó!

























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