Tiempos sin locomoción
Tiempos sin locomoción, en un pueblo ya perdido, con una tropa de hombres buscando el oro en el río.
Sin trabajo y sin dinero, allí espera encontrar la gran pepita de oro para poderse casar.
Pero ya ha pasado un año y no sabe qué ha de hacer: no encontró la gran pepita ni ha visto a una mujer.
Es un lugar solitario, donde no existen placeres. Desesperado pregunta: "¿Dónde hallaré a las mujeres?"
—Es un camino muy largo el que hay que recorrer; llegarás muy fatigado a la "casa del placer".
—Sigue recto ese sendero, encontrarás un cercado; allí verás unas burras pastando hierba en el prado.
Elige la que te guste, que ya haya sido montada; si eliges una novata, puede darte una patada.
Te acercas muy despacito, la empiezas a acariciar; si ella levanta la cola, es que se deja montar.
A su regreso preguntan si se siente satisfecho, si encontró aquel lugar y por todo lo que ha hecho.
—Elegí la burra joven, no se dejaba montar; la cabalgué varias veces hasta que la logré domar.
—Lo de montar a la burra veo que no has asimilado: ¡eran para ir al burdel y no llegar tan cansado!

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