—Madre, tengo un ligue que no se piensa casar. Dime qué tengo que hacer y a dónde puede llegar.
—En estos casos puntuales, hay que usar la cordura y proteger la parcela debajo de la cintura.
De cintura para arriba te puedes dejar tocar; de cintura para abajo, eso lo debes guardar.
Esa es zona peligrosa, no olvides nunca mi consejo: allí está la conejera, ¡no dejes que entre el conejo!
—Seguiré tus consejos, llenos de sabiduría; le dejaré que disfrute de cintura para arriba.
—De cintura para arriba, gracias, no pasa nada... Seguí todos tus consejos ¡y estoy embarazada!
—Me dirás cómo lo hizo, estoy la mar de intrigada. Será por arte de magia que te dejó embarazada.
—La postura del murciélago es la mar de divertida... ¡Y la conejera queda de cintura para arriba!

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