Mamá, te cuento un secreto que me tiene preocupada: no me baja la regla, creo que estoy embarazada.
—Compartiré tu secreto, se lo diré a tu padre; haremos una reunión y que venga el responsable.
Se presentó un caballero con porte y muy bien vestido, conduciendo un Ferrari, un señor muy distinguido.
—Si la dejaste en estado, te casarás con ella; somos de buena familia y además, ella es muy bella.
—Me haré cargo del asunto, pues la dejé en estado; más no me caso con ella porque ya estoy casado.
Si lo que viene es una niña, la cuidaré con alegría: le regalaré una villa y una pensión de por vida.
Si lo que viene es un niño, me hace mucha ilusión: le regalaré un chalé y diez millones de pensión.
Pero si tiene un aborto, será cosa del pasado: me olvido de este asunto y me marcho de su lado.
Saltó el padre muy molesto: —¡No te vas a desvincular! Si ella tiene un aborto... ¡Te la vuelves a tirar!

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