El chico está indeciso, se siente en un gran lío; no sabe cómo salir, pide consejo
a un amigo.
Su amigo es un experto en casos muy complejos; espera que lo oriente para seguir su consejo.
—Tengo tres novias —le dice—, y las estoy comprobando: dándoles mucho dinero para ver cómo lo están gastando.
Una lo gastó en ropa, hasta el último centavo; quiere estar muy hermosa y tenerme enamorado.
Otra me compró un traje para que luzca elegante; presentarme a su familia y poder seguir adelante.
La tercera invirtió en bolsa; pasados ya seis meses, me devolvió aquel dinero con bastantes intereses.
Son variables muy distintas, no sé bien qué debo hacer; tú que eres experto en damas, ayúdame a escoger.
—Fácil de solucionar, no es un problema complejo; como soy amigo tuyo, te daré el mejor consejo:
Ante tal indecisión y el dilema que hoy abordas, te sugiero que te quedes... ¡con la de las tetas gordas!

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