josegelado.blogspot.com

miércoles, 14 de enero de 2026

La confesión del cura

 

La confesión del cura

Se encuentra ante el doctor con el rostro demacrado, tiene profundas ojeras y se siente muy cansado.

—Para poder valorar, aunque conozco tu oficio, cuéntame algo de tu vida, sobre todo de tus vicios.

—La verdad, tengo muy pocos, llevo una vida sin vicio: como bien, duermo lo justo y hago un poco de ejercicio.

De tabaco, casi nada, tres pitillos cada día: uno después del almuerzo, dos más con el mediodía.

No me paso en la bebida, bebo el vino que me agrado, con tres gotas de agua fría para que tenga menos grado.

Quizás en la comida sí que me esté sobrepasando, mi trabajo no es de fuerza y por eso voy engordando.

—No es para estar tan cansado, ¡tendrías que estar bailando! ¿Haces mucho el amor... o solo de vez en cuando?

—Eso es igual que el comer, siempre me sobran las ganas; lo más normal es que yo eche unos doce a la semana.

—No creo estar excediéndome, pues según he consultado, es lo que suele hacer siempre cualquier joven recién casado.

El médico se hizo cruces: —¡Válgame Dios, qué recuerdo! ¡Que tú no estás casado... y eres el cura del pueblo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario