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miércoles, 14 de enero de 2026

El Perdón del Despreciado.

 

De joven ya la quería, siempre la había soñado, pero ella no le hizo caso: mil veces fue rechazado.

Al cumplir los quince años, odiando la vida rural, buscó un destino distinto en la gran capital.

Sus padres no lo aprobaron, más ella estaba obstinada; tras una amarga disputa, se marchó de madrugada.

Pasaron años de olvido, sin querer nunca volver; aunque la vida era dura, no dio su brazo a torcer.

Más un día inesperado, una visita llegó; ella, marchita y soltera, a su puerta lo encontró.

Dudó si lo conocía, fingiéndose descuidada; no quería revivir una época pasada.

"¿Por qué se dirige a mí? No lo conozco de nada". —Me recuerdas a un amor de una vida ya olvidada.

Me encuentro solo y muy triste, el dinero me ha sobrado; si me entregas tus caricias, serás bien recompensado.

Tras encuentros repetidos, ella terminó prendada: —"Quédate siempre conmigo, aunque no me pagues nada".

—Soy aquel joven del pueblo que un día fue rechazado; conseguí lo que quería y me ha salido regalado.

Es dinero de tus padres, que sufren por tu destino; me pidieron que te hablara para marcar tu camino.

No perdona el despreciado, el orgullo lastimado, pero siempre da el perdón quien de veras ha amado.

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