Diálogo de dos amigos
—¡Cuánto tiempo sin mirarnos, mi buena amiga María! Cuéntame cómo te va, que saber de ti querría.
Esas dos hijas que tienes seguro se habrán casado; tendrás nietos pequeñitos o alguna estará en estado.
—Mis dos hijas ya están juntas, una tuvo mucha potra: se casó con un buen rico, vive mejor que la otra.
La mayor tiene dos niños que son una monería; la segunda está esperando a que mejore la vida.
—Con la que estamos pasando* es difícil mejorar, está la cosa muy chunga para poder trabajar.
—Su marido sí trabaja, ella es la delicada: no le gustan los chiquillos ni quedar embarazada.
Mi yerno es un hombre bueno, más aún si está dormido, pero ella siempre se queja de la "pega" del marido.
Solo le pone un defecto al buenazo de mi yerno: que se parece a un venado ¡porque tiene mucho cuerno!

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