Dos amigos, celebrando una triste separación, se agarran un buen pedo con licor de garrafón.
Uno ánima al otro, los dos se dan consuelo; van de acera en acera, al final caen al suelo.
Abrazados,
los dos
se empiezan a desnudar;
parecen dos mariquitas
empezando a cortejar.
El que está menos borracho se cree con mejor forma, hace una maniobra rara que se sale de la norma.
Siempre fue el más valiente, más decidido y más chulo; la poli los descubre con un dedo en el culo.
Al preguntarle qué hace con tan extraña medida: —Le meto el dedo en el culo y vomita la bebida.
—Eso no lo cree nadie, y no te hagas el chulo; estás vejando al compadre, ¡le estás dando por el culo!
—No estoy tan borracho, ni la idea es tan loca; ¡ya verás cómo devuelve cuando lo meta en su boca!

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