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jueves, 15 de enero de 2026

Una curiosa Historia



El pobre sufre un complejo que arrastra desde pequeño: tiene los huevos muy grandes y el pito... ¡Sin mucho empeño!

Se echó novia de mayor y, siguiendo con el tema, buscó pronto un curandero que arreglara su problema.

Era un curandero negro de una tribu de Gabón, donde el pene usan los viejos ¡como si fuera un bastón!

El ungüento es efectivo, ni él mismo se lo creía: el miembro se desarrolla un poquito cada día.

Le pide pronto a la novia un rápido casamiento, temiendo que eso se encoja y se le joda el invento.

La mujer, con semejante arma, lo pasa de maravilla; pero sigue aquel creciendo por debajo la rodilla.

Efectos colaterales: ha pasado más de un año, no quiere que crezca más... ¡Ya!
no cabe ni en el baño!

Deja de darse la crema y se le encoge un montón, la piel no le queda tersa: parece un acordeón.

Es una cosa muy rara, no lo tiene controlado; necesita más ungüento para volver a su estado.

Pero ya es demasiado largo, tiene que tomar medida: al vaciar la bañera, ¡él le tapa la salida!

—Cari, esto es demasiado, pasa de castaño oscuro. —No te preocupes, amor... ¡Podemos hacerle un nudo!

—Si te molesta al bañarte, no me hagas la puñeta: lo mejor es que te duches subido en una banqueta.

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