josegelado.blogspot.com

jueves, 15 de enero de 2026

El Habito del Desertor.


Un soldado va escapando de una estúpida guerra. Él no quiere ser valiente, todo le importa una mierda.

Salta el muro de un convento donde se piensa ocultar. Es un terreno sagrado, nadie lo irá a buscar.

Una monja está rezando absorta en su oración; él ve allí un escondite y aprovecha la ocasión.

Bajo el hábito ancho se siente bien protegido. Nadie entra en ese sitio, ni el más fiero enemigo.

La monja no dice nada, pues cumple con su deber: es amor hacia el prójimo, perdonar y proteger.

Pasado ya cierto tiempo se encuentra más relajado. Siente un roce en la cabeza: el peligro ha terminado.

Da las gracias a la monja con un abrazo y un beso. Nota unas piernas de hierro y el roce de "su grueso".

—Yo te sacaré de dudas y te hablo con certeza; solo tienes que pensar en el golpe en tu cabeza.

Soy desertor como tú de esta guerra de mierda; me disfrazo de novicia... ¡Pues no quiero ir a la guerra!



No hay comentarios:

Publicar un comentario