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sábado, 25 de abril de 2026

La prueba de la gallina


 

Pedro va a pedir la mano, el joven va de sobrado, sin saber que el futuro suegro es un tío muy agarrado.

Es un padre a la antigua que jamás se fumó un porro, y ahora tiene dinero fruto de su gran ahorro.

Él desea comprobar, antes de decirte nada, si eres de la mano suelta o de la mano cerrada.

Le dio una vieja gallina, él no entiende el motivo: —Es una prueba que te hago por ver si eres ahorrativo.

La próxima vez que le ve, de una manera muy fina, le pregunta sonriendo: —¿Qué hiciste con la gallina?

—Esa gallina era vieja, ya no ponía ni un huevo; se la entregué a mi madre para que hiciera el puchero.

Aproveché bien la sangre, el corazón, higaditos... con todo aquello revuelto me preparé un cuchifrito.

Trituré pico y huesos hasta dejarlos como harina, y luego hice cubitos para el caldo de gallina.

Tengo las plumas guardadas. Cuando me de otra gallina; me puedo hacer dos almohadas.

Limpié bien todas las tripas, me hice preservativos... No le considero tonto para ignorar los motivos.

La mierda no la tiré, es lo único que ha sobrado; se la traigo bien seca: ¡puede hacerse un Colacao! ¿Dígame usted ahora:¿Quien es el más aprovechado?

miércoles, 22 de abril de 2026

O Mal de Maruxa (Portugués)


Vai Maruxa a toda a pressa, cruza-se com uma amiga. Diz-lhe: «Tenho muita pressa, falaremos noutro dia».
Pouco depois volta a vê-la, desta vez sim, ela para. Põem-se logo à conversa, coisa que a ambas agrada.

Vem a típica pergunta: «Onde ias com tal pressa? Sendo hoje um dia normal, sem missa nem haver festa».
«Tinha consulta no médico, ia com a hora contada. Precisava de um diagnóstico e que bem me examinasse».

«Não me digas que estás doente, se estás feita uma rosa! Com um corpo estupendo, cada dia mais formosa».
«De aparência estou muito bem, todos dizem: "que fidalga!". O que me anda a incomodar é o lá de baixo, na "baixa".

Uns dias sinto que pica, outros dias nem o sinto. É uma coisa muito estranha, e não creias que te minto».
Ele mandou-me ao ginecologista, que rápido me avisou: «Esquece lá fazer amor... o chouriço até queimou!».

Olhou-me com muita atenção, fez-me uma exploração. Não tardou nem dez minutos e encontrou a solução.
Perguntou-me de onde era, respondi-lhe: «De Padrón». «Pois deixa de comer pimentos... que uns picam e outros non!».

Maruxa e o médico (Gallego)

 .


Vai Maruxa a toda présa, crúzase cunha amiga. Dille: «Teño moita présa, falaremos outro día».

Ao pouco vólvea ver, esta vez si que se para. Póñense a murchar un pouco, que a leria a ninguén cansa.

Vén a típica pregunta: «¿Onde ias con tanta présa? Sendo hoxe un día calquera, sen procesión nin igrexa».

«Tiña cita aló no médico, ía coa hora pegada. Precisaba un diagnóstico e que ben me revisara».

«Non me digas que estás mala, se estás feita unha rosa! Cun corpo de moza nova, cada día máis fermosa».

«De presencia estou moi ben, dinme todos: "¡Que galana!". Pero o que me trae de cabeza é o de debaixo da saia.

Que uns días dame proído e outros días nin o sinto. É unha cousa ben estraña, e non creas que che minto».

Mandouna para o especialista, que rápido lle avisou: «Olvídate do querer... ¡que o chourizo se queimou!».

Mirouna con moito tino, fíxolle unha exploración. Non tardou nin dez minutos e atopou a solución.

Preguntoulle de onde era, ela dixo: «De Padrón». «¡Pois deixa de comer pementos, que uns pican e outros non!».

Marusa con prisa (Castellano)


 

Va Maruxa a toda prisa, se cruza con una amiga. Le dice: «Tengo prisa, hablaremos otro día».
Al poco la vuelve a ver, esta vez sí se detiene. Se ponen a cotillear, una cosa que entretiene.
Es la típica pregunta: «¿A dónde ibas tan de prisa? Si era un día normal y este día no hay misa».
«Tenía cita en el médico, iba con la hora pegada. Necesitaba un diagnóstico y, además, que me mirara».
«No me digas que estás mala, si estás hecha una rosa. Con un estupendo cuerpo, cada día más hermosa».
«De presencia estoy muy bien, todos dicen: "¡Qué maja!". Lo que me está molestando es lo de la parte baja.
Que unos días me pica y otros días ni lo siento. Es una cosa muy extraña, y no creas que te miento».
El doctor la mandó al ginecólogo, este rápido le dijo: «Olvídate de hacer el amor... ¡puedes fundir el chorizo!».
La miró con mucha ciencia, le hizo una exploración. No tardó ni diez minutos y encontró la solución.
Me preguntó de dónde era, le contesté: «De Padrón». «¡Pues deja de comer pimientos, que unos pican y otros no!».

lunes, 20 de abril de 2026

Adelantando el futuro


 —¡Marido, eres un traidor! vi un condón al hacer la cama. Aprovechaste mi ausencia, te has liado con una fulana.

Alguna de esas chismosas de las que van predicando; esa que llama a la puerta... ¡y te la estás trajinando!

—Eres una histérica perdida, ¿a qué vienen esos celos? Si se te pasó el arroz, y siempre lo hacemos a pelo.

Yo no estoy para esos trotes, me tiene frito el trabajo; y las veces que cumplimos, siempre me pongo debajo.

—Esa es una excusa barata, tu trabajo es un primor: no das un palo al agua, ¡que eres el supervisor!

—Eso pensáis todos, mujer, que es un empleo bonito; pero vivo con tal estrés que eso me afecta al pito.

Tienen una guapa hija en edad de merecer; y ella recuerda de pronto que el novio la vino a ver.

Nada le dice al marido, espera hasta mañana, rapida enseña al novio, lo que encontró haciendo la cama

—Muchas gracias, abuela, por haberlo encontrado; su hija me tiene loco, soy un novio despistado.

—¿Nunca me llamaste abuela? ¿Qué es lo que está pasando? —Es por lo que pueda pasar... ¡que lo voy adelantando!

¡Cuidado con la almohada!


 


Tardó mucho en buscar novia, nunca se decidía: si buscarla por la noche o buscarla por el día.

Se murieron sus padres, el pobre se quedó solo. Se tocaba la gaita como lo hacía el Bartolo.

"La soledad es muy triste", empezó a reflexionar. "Tengo que buscar novia para poderme casar".

En su pueblo lo descarta: no queda ni una soltera. Por fin encontró a una que vivía en otra aldea.

La mujer estaba bien y se llamaba Piluca. Había perdido el pelo, por eso usaba peluca.

El hombre no lo sabía ni tampoco se informaba; al decir ella que sí, lo demás no le importaba.

Y con ella se casó. En la noche de bodas, ella dijo: "Apaga la luz, la claridad me incomoda".

Ella se quedó en pelotas, él le buscaba la cuca. Le frotaba la cabeza... ¡la que tenía sin peluca!

Poco ducho en el amor, el hombre buscaba pelo. La mujer pensó enseguida: "¡Coño, qué tío más lelo!".

Cariño date la vuelta, así no puedo hacer nada. Es una postura extraña: ¡tienes el culo en la almohada!".



domingo, 19 de abril de 2026

¿Dónde quedó aquel marido?


 

«Marido, llévame a bailar, no sé qué leches te pasa. Te apoltronas en el sofá y nunca sales de casa.

¿Dónde quedó ese marido que me sacaba a bailar? Ahora no me da ni un beso ni me quiere pasear.

Aquel alegre y presumido se afeitaba cada día; yo hasta sentía celos si el miraba otra tía.

Aquel que pronto despertaba y muy tarde se acostaba, que siempre estaba dispuesto con la escopeta cargada.

Ese que tocaba mi cuerpo y me subía hasta el cielo, y ahora no me levanta aunque me vea en el suelo.

Aquel hombre romántico que decía que me quería, ahora duerme en otra cama sin darme los buenos días.

No sé si tiene otro amor o si entró ya en el declive; no sé si vigilar yo o ponerle un detective.

A veces no me escucha, otras veces se hace el lelo; no sé si es que está sordo o me está tomando el pelo.

Ahora se hace el dormido y lo voy a despertar: ¡que es el día de mi cumple y quiero salir a bailar!

—Deja de soñar, mujer, termina con esa obsesión... ¡Si tú usas andador y yo cojo y con bastón!».

Justicia ciega


 

La Juani va de paseo, lleva a su amiga del brazo. Han salido de parrandeo a tomarse un lingotazo.

No invitan a los novios, eso es muy aburrido. Es como la esposa fiel que no sale sin marido.

Al pasar frente a un motel por poco se cae muerta. Es el coche de su padre, está aparcado en la puerta.

Ese padre tan leal, ese padre tan tierno... No entiende el porqué pone a su madre los cuernos.

Con una rabia incontenida que no puede controlar, se acerca con una piedra y se lo empieza a rayar.

Está como poseída, es tan grande su enfado. No contenta con rayarlo, va y le destroza los faros.

No se lo dirá a su madre, que su querido marido no es su fiel compañero, es un cabrón pervertido.

Aguantará a ese padre, le verá de otra manera. Sería una cana al aire, no cree que repitiera.

Por la mañana temprano ve a su padre llorando. Si anoche estuvo de juerga, no sabe qué está pasando.

—Tu novio me pidió el coche, él lo tenía averiado. Lo devolvió hecho una mierda... digamos que destrozado.


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viernes, 17 de abril de 2026

Mi cariño, mi amorcito


—Mi cariño, mi amorcito, cuéntame qué te pasa. Te tumbas en el sofá y no ayudas en casa.

—La culpa es tuya, cariño, si algo me pongo a hacer; nunca queda a tu gusto y lo vuelves a deshacer.

—Es porque no pones ganas, ni le pones pundonor. Cada vez estás más viejo y vas de mal en peor.

—¿Qué mosca te ha picado? ¡Estás brava este día! Necesitas un revolcón y desatascar la tubería.

—Ni siquiera vales para eso, no soy mujer de vicio. Tú sí que eres un flojo... ¡desatáscame el servicio!

—Menudo día tengo hoy, siento que casi me muero. Solo sé darle al botón y yo no soy fontanero.

Al día siguiente, en el baño, todo estaba desatascado. Él le pregunta a la esposa: —¿Cariño, cómo lo has pagado?

—Él me dio dos opciones, se portó de maravilla: o lo pagaba con "amor", o haciéndole una tortilla.

Como no tengo dinero y soy mala cocinera... no me quedó más remedio que pagar de otra manera.

"Con esta historia me hice un lío,que ya no sé resolver, no se cual tiene la culpa, si el hombre o la mujer;

El tercer pasajero.


 Sor María, nuestra monja, es una monja moderna; abrió un tajo en su hábito para lucir una pierna.

 Esa abertura en la falda fue una idea genial: refrescaba en verano el pecado original.

Fue de las primeras monjas que aprendió a conducir; se compró una motocicleta solo para presumir. 

Invitó un día a salir a su amiga Sor Virtudes; fueron a darse un garbeo y conocer multitudes.

Al pasar frente a un radar, les sacaron una foto. El guardia quedó perplejo: ¡dos monjas en una moto!

 Cantando iban las dos una estupenda canción, cuando las manda parar el guardia de circulación.

Todo lo tienen en regla, revisiones al día. ¡Viajar dos monjas en moto no es ninguna herejía! 

—Sujétense bien el casco, vayan con precaución; que la carretera es brava y hay mucha circulación.

—Gracias por sus consejos, nada nos pasará; va el Señor con nosotras y Él nos protegerá.

 —¿Viajar tres en una moto? ¡No lo puedo perdonar! Eso infringe el reglamento y las tengo que multar.

Doscientos euros de multa, según lo estipulado, y dos puntos del carnet por llevarlo "camuflado".


jueves, 16 de abril de 2026

La burra o la María


 

A Juan se le murió la burra, al Antonio, la María; están muy tristes los dos: dos desgracias en un día.

Tienen un cura novato que reside en otro pueblo, se acercó a dar el pésame y a organizar el entierro.

El pueblo es muy atrasado, allí no hay tanatorio, y se vela a la difunta en la casa del Antonio.

El marido no la vela, la está velando Juan; el Antonio fue por vino y una hogaza de pan.

El cura, al no conocerlos, piensa que Juan es el viudo, y le da el pésame a él con un gesto concienzudo.

—No lo lamente por ella, ya no la podía montar; estaba cascada y vieja y tenía que cascar.

Me salió la mar de buena, guardaré un buen recuerdo; la monté yo, el vecino, y todos los hombres del pueblo.

El cura, al escuchar eso, rojo se puso a rezar: —No cuenten conmigo para esto, yo no la vendré a enterrar.

—No la vamos a enterrar, ni piense usted en el entierro; la vamos a descuartizar y a echársela a los perros.

El cura salió disparado y no paraba de correr; se fue al Congo de misionero y jamás se le ha vuelto a ver.

martes, 14 de abril de 2026

Promesa en el Caribe

 

Las vacaciones del matrimonio no coinciden en el tiempo. Las de ella en verano, las de él son en invierno.

Ella le dice al marido: —Tú puedes ir a esquiar. El marido le contesta: —Tú puedes ir a nadar.

Son mejores las de verano, vas donde te da la gana. El año pasado a Mallorca, el próximo a la Habana.

Yo me las gané a pulso con mi tarea diaria. Estudiaba por las noches y ahora soy funcionaria.

Tú andabas de parranda, nunca te has preocupado, y trabajas en verano con aire acondicionado.

—No pienso quedarme solo tus próximas vacaciones. Me buscaré una tía que tenga buenos melones.

—No te molestes en buscarla, como me voy a la Habana, te traeré de regalo una preciosa cubana.

—Te doy mi palabra de honor, eres un amor de marido. Si yo prometo una cosa, cumplo con lo prometido.

Regresó sola y feliz, atrás dejó la Habana. El marido le pregunta: —¿Qué hay de la chica cubana?

—Me acordé de la promesa tomando una caipiriña. Me ligué allí a un cubano... ¡esperemos que sea niña!

lunes, 13 de abril de 2026

La Receta del Curandero


  La mujer está muy triste, su marido está malito; como no ocurra un milagro, le va a durar muy poquito.

Vive en lugar apartado, muy lejos del hospital; allí no hay ni cobertura, lo está pasando muy mal.

Se acerca andando hasta el pueblo y, al carecer de dinero, no le queda más remedio que acudir al curandero.

Ocupado el curandero, no la puede acompañar; le receta unos remedios con los que lo ha de curar:

—Si tiene la fiebre alta, paños en la barriga; pero si la tiene baja, le restriegas una ortiga.

Para que se recupere, una buena medicina: le bates un par de huevos con Quina Santa Catalina.

A los tres días, la mujer se presenta al curandero: —¡Mi marido se murió! ¡Eres un puto embustero!

—Cuéntame qué es lo que falló, yo soy legal y no miento; seguro que fue tu culpa, que no hiciste el tratamiento.

Dime qué huevos usaste para hacer la medicina: si eran de granja o de campo, blanca o negra la gallina.

—¡Qué huevos quieres que usara para hacer la medicina! ¡Los que tenía más a mano, si yo no tengo gallinas! 🥚🚫



viernes, 10 de abril de 2026

Vino agrio, amor amargo



 

Vino agrio, amor amargo

Hijo de labradores, con muy poco dinero, heredó las tierras y plantó sus viñedos.

Soñaba con su vino y venderlo con marca: "Origen Protegido",el mejor de la comarca.

Podaba con cariño, trataba con esmero, compraba gran abono y puso hasta el goteo.

Tuvo buena cosecha, la otra fue en aumento, pero en ambas ocasiones surgió un contratiempo.

Compró el mejor envase y el vidrio más fino, más, a pesar de todo, se le agriaba el vino.

El pobre se vuelve loco, no sabe ya qué hacer; por si esto fuera poco, le abandona su mujer.

Como era un hombre terco, se busca un nuevo amor; este le dura menos, va de mal en peor.

Llamó a una enóloga, le cuenta lo que pasa: el vino y sus amores, ¡todo se le agria en casa!

Ella era una experta era en caldos y en dar soluciones. Al punto le ordena: —Bájate los pantalones.

Al verle en pelotas, halló la conclusión: en el amor y el vino... ¡lo que falla es el tapón!


miércoles, 8 de abril de 2026

La mujer del Cabrero



Quedan pocas familias en el pueblo, solo una con dinero, tienen hija casadera y la ofrecen al cabrero.

 La chica es cojonuda, una mujer de primera, pero él le pone un fallo: tiene poca delantera.

En su trabajo diario, acostumbrado al ordeño, el tamaño de esos pechos le resulta muy pequeño.

El padre, ante tal pega, rápido la soluciona: le paga una operación... ¡seis kilos de silicona!

Ante tal delantera el cabrero está flipado; son los pechos más grandes que jamás había soñado. 

No se puede resistir ante cosa tan hermosa; no lo duda ni un segundo: la acepta por esposa.

En la noche de bodas él la quiere ya ordeñar; lleva el cántaro a la cama por si lo puede llenar. 

Como casó sin amor, solo pensando en las tetas, al ver que no daban leche... ¡la manda a hacer puñetas!

Del pueblo viene a Madrid, eso es dar un gran brinco, pues con tales atributos la fichan en Telecinco. 

Aquí la tienen triunfando, ganando mucho dinero; no hace falta que dé leche... ¡y que se joda el cabrero!

Un Esparrago en la Playa


 De tanto tomar el sol, luce un moreno encendido, pero le queda muy blanco lo que se guarda escondido.

Es un chico presumido que, por tirarse un farol, se entierra bajo la arena y saca su "dote" al sol.

Dos abuelas que pasean se quedan impresionadas: jamás vieron en su vida espárragos en la playa.

—Yo diría que es pepino que ha sido modificado; con esto de los transgénicos está todo muy cambiado.

—Un pepino tiene mata, no entiendes nada de campo; al brotar de esa manera, ¡es un espárrago blanco!

—Es pieza de campeonato, trataré de arrancarlo; no vi nunca uno tan gordo, no pienso desperdiciarlo.

—Aquí en mitad de la arena te verán todos hurgando; a una mujer de tu edad se quedarán observando.

No te preocupes por eso, ya lo tengo calculado; me pongo una bata larga, asunto solucionado.

Me siento cómoda encima y con mucho disimulo. Lo arranco lentamente y me lo escondo en el culo.

Se acercó disimulando. Con mucha delicadeza, a pesar de que se movía, no logra arrancar la pieza.

Sudando, se levanta sin haberlo cosechado; el espárrago ha quedado todo mustio y arrugado.

—Te lo dije, compañera, que no era tarea sencilla. —Mañana lo arrancaré... ¡Hoy me llevo la semilla!

Oda a la cremallera


 Esa generación del cuarenta, en la que vemos tantos avances. Hoy les hablaré de uno que nos produjo percances.

Los pantalones antiguos todos tenían botones. Sale otra novedad que nos toca los cojones.

La sencilla cremallera, al no estar acostumbrados, que al subirla con prisas a muchos dejó capados.

No cerrar un botón se notaba muy poquito; en verano venía bien, refrescaba al pajarito.

En invierno era difícil, casi nunca se olvidaba. Si no se cerraba bien, el pájaro se resfriaba.

Le ponen la cremallera, nos surge el gran problema: te podías pillar un huevo hasta romperte la yema.

Si salías a la calle con la cremallera bajada, ese clamoroso fallo la mujer lo detectaba.

Te ponías colorado al contemplar su sonrisa. Subías la cremallera rápida, con mucha prisa.

Te pillabas un huevo soltando un gran alarido. Oías decir a la gente: «¡Ese va pedo perdido!».

Los jóvenes de ahora, con sus modas tan extrañas, no conocen el peligro de estas feroces hazañas. 

Prefiero mil veces un ojal, aunque sea más tardío, que andar con la cremallera jugándome el poderío.

De esa generación pocos están tatuados. Nos llegaba con tener los pinreles señalados.

Una sola Raza


 La humanidad del presente, camina hacia la hecatombe: el hombre quiere ser mujer, la mujer envidia al hombre.

Se desdibuja la familia, todos claman sus derechos; caminamos malhumorados, cabreados y maltrechos.

Los hijos exigen más, por eso se tienen menos; parece ser la respuesta a este lío en que nos vemos.

Mujeres, todas lesbianas; hombres, ya no sexuales; con unos pequeños cambios, terminaremos iguales.

Al ser todos tan idénticos, ¿qué se consigue con eso? Que se acaben las traiciones y los dilemas del sexo.

Serán hijos de probeta la generación futura; que compre niño o niña quien prefiera tal criatura.

Pensando en ese mañana, el panorama es vibrante: todos convertidos en ciborgs, ¡un futuro impresionante!

Los casorios se terminan, se acaba el drama del divorcio; se vivirá de otra forma: una especie de consorcio.

El maltrato de género, esa lacra tan odiada, al ser todos ya lo mismo, será una cosa olvidada.

La naturaleza es sabia y así nos extinguiremos; es la herencia del futuro... que nosotros no veremos.



domingo, 5 de abril de 2026

Amigos y "caramelillos"


 

Amigos y "caramelillos"

Desde niños son amigos
y lo vienen siempre siendo.
Lo que es de uno es del otro,
todo lo van compartiendo.

Llegan a la edad adulta
y dejan de ser chiquillos.
Juntos hacen botellón
y fuman "caramelillos".

Han cumplido ya los treinta,
empieza a cambiar la cosa.
Piensan independizarse,
sueñan encontrar esposa.

En esta época moderna,
como es tan fácil ligar,
con el móvil en la mano
se ponen a chatear.

A pesar de compartir,
solo en esta ocasión,
eso de encontrar esposa
es una competición.

Uno le dice al otro:
—Creo que te voy ganando.
Tengo novia por WhatsApp,
con ella estoy chateando.

Tengo una foto de ella,
tiene un subido moreno,
con unos labios carnosos...
¡parece un bombón relleno!

—Cásate rápido, amigo,
no la dejes escapar.
Si es una mujer tan guapa,
te la pueden quitar.

Llega el día de la boda
y la conoce en persona.
No es la chica de la foto:
¡es más fea que una mona!

—A pesar de que me case,
ya nos seguiremos viendo.
Y, como en los viejos tiempos,
seguiremos compartiendo.

—Sí, nos seguiremos viendo,
mi gran amigo Manolo...
pero ese bombón de mujer,
¡te lo chuparás tú solo!

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sábado, 4 de abril de 2026

Desayuno a la lumbre


 

Desayuno a la lumbre

Un pobre y una pobre se tuvieron que juntar; como no tenían dinero, no se podían casar.

El cura no los casaba, entendieron el porque; no daba bodas a plazos, solo quería el parné.

Se juntaron ellos dos sin pensar en el mañana, y mataban el antojo cuando les daba la gana.

Pero al faltar el dinero les entró la cordura: cuando se pasa hambre, se enfría la calentura.

En el pueblo no hay trabajo y empiezan a sufrir; ella siempre le pregunta: "¿De qué vamos a vivir?".

"Pasamos una racha mala, ya vendrá una mejor; como nos queremos tanto, viviremos del amor".

Les cortaron la luz y les cerraron el gas; los echaban de la casa y otras penurias más.

No se rindieron por eso y tomaron la costumbre: lo poco que cocinaban, lo hacían en la lumbre.

Un día por la mañana, rompiendo la costumbre, vio a su mujer con la falda levantada calentandese en la lumbre.

"¿Cariño, qué estás haciendo?". "Amor, hoy es día de ayuno, y como no tenemos nada... ¡te caliento el desayuno!".



el burro y la sotana




 Dos amigos jubilados, con el tiempo por delante, se marcharon a su pueblo a vivir como un magnate.

Al año, uno queda viudo por un "vuelo" de repente: ¡el burro le dio un viaje a su mujer en la frente!

El amigo le aconseja: —¡Vende a ese bicho, compadre! ¡Que tiene más mala leche que su mismísima madre!

—Ya lo largué de mi vista, se lo he encajado al prior, que dice que lo endereza con la Biblia y con amor.

El cura mimaba al burro, le hablaba de San Francisco, y el animal lo miraba poniéndose un poco bizco.

Lo encerró en una cuadrícula, sin sol, sin hierba, ni flores, a base de pienso seco... ¡el peor de los rigores!

Se inflaron los "cascos" del burro de estar allí tan privado, y le soltó tal viaje... que por poco lo deja capado.

El cura buscó a Paco, que es un sabio en el ganado: —¡Búscale una burra guapa y saca al bicho al cercado!

Fue como mano de santo, el burro se hizo un artista; de ver tanta burra junta se volvió hasta optimista.

El cura colgó los hábitos, la misa le importa un pito; se ha buscado una moza y está el hombre... ¡usando el rito!

Querer cambiar a la bestia fue una mala decisión: ¡el burro cambió al cura que perdió la devoción!

viernes, 3 de abril de 2026

Juan el Leñador

 

Juan era todo un guaperas, enamoraba de lejos; las chicas se lo rifaban aun sin tirarle los tejos.

El típico leñador con la camisa de cuadros, con el hacha de buen acero, como para hacer un cuadro.

Los mozos de aquel lugar le tildaban de ser facha; las mozas se peleaban por el mango de su hacha.

Como todo se renueva en el campo y en la sierra, se dejó de usar el hacha: llegó la motosierra.

Él no quería usarla, decía que era una mierda; de pronto tuvo un percance al usar la motosierra.

No quiso hacer un cursillo, era un despreocupado; así tuvo un accidente que le dejó bien capado.

Buscaron algún donante para poder injertar; no encontraron ni a uno solo que lo quisiera donar.

Se murió un burro viejo y, aunque no era donante, le cortan el "aparato": valía para el trasplante.

El trasplante funcionó, él estaba emocionado; se olvidó del accidente, se sentía reforzado.

Ahora no se come una rosca, la que por él suspiraba, cuando le enseña el injerto... ¡huye de el asustada!



martes, 31 de marzo de 2026

Justicia Divina

 

Justicia Divina

La perfecta esposa murió, se presentó ante San Pedro; este examinó el historial de lo que hizo en el pueblo.

—Tienes un historial perfecto, nunca llegaste a pecar, no engañaste a tu marido y te debemos premiar.

Aquí tienes unas alas, con ellas podrás volar; es el premio más valioso que podemos otorgar.

Con esas alas, María quiso volar a su nido; quería regresar al pueblo y visitar al marido.

San Pedro le comunica: —No seas impaciente, María, tu esposo estirará la pata dentro de muy pocos días.

—Me acuerdo mucho de él, era el esposo perfecto, no miraba a otras mujeres, no tenía ni un defecto.

María volaba donde quería, recorría el firmamento, buscando encontrar al marido; lo tenía en el pensamiento.

Por fin lo pudo encontrar: ¡estaba hecho una mierda! Llorando desconsolado, pensó que era por ella.

—Cariño, ya te encontré, no me separaré de tu lado. Al examinar tu historial, ¿dime con qué te han premiado?

—Han leído mi historial, es por eso que estoy llorando: ¡me quitaron la bicicleta y ahora tengo que ir andando!


miércoles, 25 de marzo de 2026

La sospecha y la adivina

 


La sospecha y la adivina

El hombre vive mosqueado, día y noche cavilando: ve a su mujer tan cansada que cree que le está engañando.

Un día riñe por el perro que le ladra a la vecina; esta le llama «cornudo» y él va a ver a una adivina.

—Vengo a su consulta, doña, porque no como ni duermo; mire bien en su bola si me han plantado algún cuerno.

Apaga la luz la vidente, el cuarto queda a oscuras: —Si quieres ver la verdad, cien euros es la factura.

Aunque le parece caro, no le queda otro remedio. En la bola se proyectan los grandes cuernos de un ciervo.

—Ya puedes hacerte una idea viendo esa cornamenta; esos son, más o menos, los que te pone la parienta.

Llega furioso a su casa y se enfrenta a la mujer: —¡Cien euros me ha costado tu engaño conocer!

—Sabes que te quiero mucho y que eres mi marido; antes de gastar ese dinero, haber hablado conmigo.

Me demuestras que eres tonto,el más tonto de la tierra; yo te contaría mis amantes... ¡y sin cobrarte una perra!

martes, 24 de marzo de 2026

El diabetico del amor


 De joven yo conquisté a una chica pastelera; de ser un chico normal, pasé a ser uno de primera.

Mis amigos me decían: «¿Cómo has cambiado, colega? Con lo dulce que ella está, te vas a quedar sin cuerda».

Yo no les hice ni caso y me sentía orgulloso: «Sois unos perroflautas, unos puros envidiosos».

Me olvidé de los amigos, los borré de mi memoria; con una novia tan dulce, ¡que se fueran a la porra!

Ella era como un bombón que se dejaba chupar; cada día más hermosa... y yo empecé a adelgazar.

Esos amigos cercanos empezaron a murmurar: «Este tío está diabético, pronto se lo va a cargar».

Al final tenían razón, aquí se acaba el mito: es muy difícil tocar, si no te funciona el pito.

Me dejó la pastelera y me estoy recuperando. Ya no quiero una tan dulce, y la seguiré buscando.

He aprendido la lección de este error tan garrafal: dejé de chupar bombones ¡solo sacarina y sal! 

viernes, 20 de marzo de 2026

Travesuras de la infancia


 

Esas historias de niño que recuerdo en la vejez, es bonito revivirlas, al menos por una vez.

 Se bañaban tres muchachas en el río, en pelotas, por gastarles una broma, yo  le escondí las ropas.

Sin saber qué les pasaba, yo las estaba espiando; al cabo de poco tiempo, ya las estaban buscando. 

Como no las encontraban, se pusieron a llorar; no lo pude resistir y se las volví a entregar.

—Yo nunca las escondí, no me gusta esconder ropasr; se las quité a un perro viejo, que las llevaba en la boca.

 —¡Eres un gran mentiroso, tú las habías escondido! ¡Nos vengaremos de ti, ya no serás nuestro amigo!

Al pasar un largo tiempo, la amenaza fue olvidada; yo me bañaba en pelotas, sin temer a la emboscada. 

No olvidaron el agravio, una de ellas se cobró: me quitó toda la ropa, y nunca más apareció.

Esperé a que fuera noche para poderme volver; mi madre, al ver aquel cuadro, no se  lo podía creer.

 Como las madres son listas, supo bien lo que pasó; tras un par de preguntas, la verdad se reveló.

—Fue una justa venganza, más no puedo revelar; si quieres saber quién fue, lo tendrás que averiguar. 

Llevo años de detective sospechando de las tres; las tres se ríen de mí, recordándolo otra vez.