—¡Marido, eres un traidor! vi un condón al hacer la cama. Aprovechaste mi ausencia, te has liado con una fulana.
Alguna de esas chismosas de las que van predicando; esa que llama a la puerta... ¡y te la estás trajinando!
—Eres una histérica perdida, ¿a qué vienen esos celos? Si se te pasó el arroz, y siempre lo hacemos a pelo.
Yo no estoy para esos trotes, me tiene frito el trabajo; y las veces que cumplimos, siempre me pongo debajo.
—Esa es una excusa barata, tu trabajo es un primor: no das un palo al agua, ¡que eres el supervisor!
—Eso pensáis todos, mujer, que es un empleo bonito; pero vivo con tal estrés que eso me afecta al pito.
Tienen una guapa hija en edad de merecer; y ella recuerda de pronto que el novio la vino a ver.
Nada le dice al marido, espera hasta mañana, rapida enseña al novio, lo que encontró haciendo la cama
—Muchas gracias, abuela, por haberlo encontrado; su hija me tiene loco, soy un novio despistado.
—¿Nunca me llamaste abuela? ¿Qué es lo que está pasando? —Es por lo que pueda pasar... ¡que lo voy adelantando!

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