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lunes, 20 de abril de 2026

¡Cuidado con la almohada!


 


Tardó mucho en buscar novia, nunca se decidía: si buscarla por la noche o buscarla por el día.

Se murieron sus padres, el pobre se quedó solo. Se tocaba la gaita como lo hacía el Bartolo.

"La soledad es muy triste", empezó a reflexionar. "Tengo que buscar novia para poderme casar".

En su pueblo lo descarta: no queda ni una soltera. Por fin encontró a una que vivía en otra aldea.

La mujer estaba bien y se llamaba Piluca. Había perdido el pelo, por eso usaba peluca.

El hombre no lo sabía ni tampoco se informaba; al decir ella que sí, lo demás no le importaba.

Y con ella se casó. En la noche de bodas, ella dijo: "Apaga la luz, la claridad me incomoda".

Ella se quedó en pelotas, él le buscaba la cuca. Le frotaba la cabeza... ¡la que tenía sin peluca!

Poco ducho en el amor, el hombre buscaba pelo. La mujer pensó enseguida: "¡Coño, qué tío más lelo!".

Cariño date la vuelta, así no puedo hacer nada. Es una postura extraña: ¡tienes el culo en la almohada!".



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