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domingo, 5 de abril de 2026

Amigos y "caramelillos"


 

Amigos y "caramelillos"

Desde niños son amigos
y lo vienen siempre siendo.
Lo que es de uno es del otro,
todo lo van compartiendo.

Llegan a la edad adulta
y dejan de ser chiquillos.
Juntos hacen botellón
y fuman "caramelillos".

Han cumplido ya los treinta,
empieza a cambiar la cosa.
Piensan independizarse,
sueñan encontrar esposa.

En esta época moderna,
como es tan fácil ligar,
con el móvil en la mano
se ponen a chatear.

A pesar de compartir,
solo en esta ocasión,
eso de encontrar esposa
es una competición.

Uno le dice al otro:
—Creo que te voy ganando.
Tengo novia por WhatsApp,
con ella estoy chateando.

Tengo una foto de ella,
tiene un subido moreno,
con unos labios carnosos...
¡parece un bombón relleno!

—Cásate rápido, amigo,
no la dejes escapar.
Si es una mujer tan guapa,
te la pueden quitar.

Llega el día de la boda
y la conoce en persona.
No es la chica de la foto:
¡es más fea que una mona!

—A pesar de que me case,
ya nos seguiremos viendo.
Y, como en los viejos tiempos,
seguiremos compartiendo.

—Sí, nos seguiremos viendo,
mi gran amigo Manolo...
pero ese bombón de mujer,
¡te lo chuparás tú solo!

P

sábado, 4 de abril de 2026

Desayuno a la lumbre


 

Desayuno a la lumbre

Un pobre y una pobre se tuvieron que juntar; como no tenían dinero, no se podían casar.

El cura no los casaba, entendieron el porque; no daba bodas a plazos, solo quería el parné.

Se juntaron ellos dos sin pensar en el mañana, y mataban el antojo cuando les daba la gana.

Pero al faltar el dinero les entró la cordura: cuando se pasa hambre, se enfría la calentura.

En el pueblo no hay trabajo y empiezan a sufrir; ella siempre le pregunta: "¿De qué vamos a vivir?".

"Pasamos una racha mala, ya vendrá una mejor; como nos queremos tanto, viviremos del amor".

Les cortaron la luz y les cerraron el gas; los echaban de la casa y otras penurias más.

No se rindieron por eso y tomaron la costumbre: lo poco que cocinaban, lo hacían en la lumbre.

Un día por la mañana, rompiendo la costumbre, vio a su mujer con la falda levantada calentandese en la lumbre.

"¿Cariño, qué estás haciendo?". "Amor, hoy es día de ayuno, y como no tenemos nada... ¡te caliento el desayuno!".



el burro y la sotana




 Dos amigos jubilados, con el tiempo por delante, se marcharon a su pueblo a vivir como un magnate.

Al año, uno queda viudo por un "vuelo" de repente: ¡el burro le dio un viaje a su mujer en la frente!

El amigo le aconseja: —¡Vende a ese bicho, compadre! ¡Que tiene más mala leche que su mismísima madre!

—Ya lo largué de mi vista, se lo he encajado al prior, que dice que lo endereza con la Biblia y con amor.

El cura mimaba al burro, le hablaba de San Francisco, y el animal lo miraba poniéndose un poco bizco.

Lo encerró en una cuadrícula, sin sol, sin hierba, ni flores, a base de pienso seco... ¡el peor de los rigores!

Se inflaron los "cascos" del burro de estar allí tan privado, y le soltó tal viaje... que por poco lo deja capado.

El cura buscó a Paco, que es un sabio en el ganado: —¡Búscale una burra guapa y saca al bicho al cercado!

Fue como mano de santo, el burro se hizo un artista; de ver tanta burra junta se volvió hasta optimista.

El cura colgó los hábitos, la misa le importa un pito; se ha buscado una moza y está el hombre... ¡usando el rito!

Querer cambiar a la bestia fue una mala decisión: ¡el burro cambió al cura que perdió la devoción!

viernes, 3 de abril de 2026

Juan el Leñador

 

Juan era todo un guaperas, enamoraba de lejos; las chicas se lo rifaban aun sin tirarle los tejos.

El típico leñador con la camisa de cuadros, con el hacha de buen acero, como para hacer un cuadro.

Los mozos de aquel lugar le tildaban de ser facha; las mozas se peleaban por el mango de su hacha.

Como todo se renueva en el campo y en la sierra, se dejó de usar el hacha: llegó la motosierra.

Él no quería usarla, decía que era una mierda; de pronto tuvo un percance al usar la motosierra.

No quiso hacer un cursillo, era un despreocupado; así tuvo un accidente que le dejó bien capado.

Buscaron algún donante para poder injertar; no encontraron ni a uno solo que lo quisiera donar.

Se murió un burro viejo y, aunque no era donante, le cortan el "aparato": valía para el trasplante.

El trasplante funcionó, él estaba emocionado; se olvidó del accidente, se sentía reforzado.

Ahora no se come una rosca, la que por él suspiraba, cuando le enseña el injerto... ¡huye de el asustada!



martes, 31 de marzo de 2026

Justicia Divina

 

Justicia Divina

La perfecta esposa murió, se presentó ante San Pedro; este examinó el historial de lo que hizo en el pueblo.

—Tienes un historial perfecto, nunca llegaste a pecar, no engañaste a tu marido y te debemos premiar.

Aquí tienes unas alas, con ellas podrás volar; es el premio más valioso que podemos otorgar.

Con esas alas, María quiso volar a su nido; quería regresar al pueblo y visitar al marido.

San Pedro le comunica: —No seas impaciente, María, tu esposo estirará la pata dentro de muy pocos días.

—Me acuerdo mucho de él, era el esposo perfecto, no miraba a otras mujeres, no tenía ni un defecto.

María volaba donde quería, recorría el firmamento, buscando encontrar al marido; lo tenía en el pensamiento.

Por fin lo pudo encontrar: ¡estaba hecho una mierda! Llorando desconsolado, pensó que era por ella.

—Cariño, ya te encontré, no me separaré de tu lado. Al examinar tu historial, ¿dime con qué te han premiado?

—Han leído mi historial, es por eso que estoy llorando: ¡me quitaron la bicicleta y ahora tengo que ir andando!


miércoles, 25 de marzo de 2026

La sospecha y la adivina

 


La sospecha y la adivina

El hombre vive mosqueado, día y noche cavilando: ve a su mujer tan cansada que cree que le está engañando.

Un día riñe por el perro que le ladra a la vecina; esta le llama «cornudo» y él va a ver a una adivina.

—Vengo a su consulta, doña, porque no como ni duermo; mire bien en su bola si me han plantado algún cuerno.

Apaga la luz la vidente, el cuarto queda a oscuras: —Si quieres ver la verdad, cien euros es la factura.

Aunque le parece caro, no le queda otro remedio. En la bola se proyectan los grandes cuernos de un ciervo.

—Ya puedes hacerte una idea viendo esa cornamenta; esos son, más o menos, los que te pone la parienta.

Llega furioso a su casa y se enfrenta a la mujer: —¡Cien euros me ha costado tu engaño conocer!

—Sabes que te quiero mucho y que eres mi marido; antes de gastar ese dinero, haber hablado conmigo.

Me demuestras que eres tonto,el más tonto de la tierra; yo te contaría mis amantes... ¡y sin cobrarte una perra!

martes, 24 de marzo de 2026

El diabetico del amor


 De joven yo conquisté a una chica pastelera; de ser un chico normal, pasé a ser uno de primera.

Mis amigos me decían: «¿Cómo has cambiado, colega? Con lo dulce que ella está, te vas a quedar sin cuerda».

Yo no les hice ni caso y me sentía orgulloso: «Sois unos perroflautas, unos puros envidiosos».

Me olvidé de los amigos, los borré de mi memoria; con una novia tan dulce, ¡que se fueran a la porra!

Ella era como un bombón que se dejaba chupar; cada día más hermosa... y yo empecé a adelgazar.

Esos amigos cercanos empezaron a murmurar: «Este tío está diabético, pronto se lo va a cargar».

Al final tenían razón, aquí se acaba el mito: es muy difícil tocar, si no te funciona el pito.

Me dejó la pastelera y me estoy recuperando. Ya no quiero una tan dulce, y la seguiré buscando.

He aprendido la lección de este error tan garrafal: dejé de chupar bombones ¡solo sacarina y sal! 

viernes, 20 de marzo de 2026

Travesuras de la infancia


 

Esas historias de niño que recuerdo en la vejez, es bonito revivirlas, al menos por una vez.

 Se bañaban tres muchachas en el río, en pelotas, por gastarles una broma, yo  le escondí las ropas.

Sin saber qué les pasaba, yo las estaba espiando; al cabo de poco tiempo, ya las estaban buscando. 

Como no las encontraban, se pusieron a llorar; no lo pude resistir y se las volví a entregar.

—Yo nunca las escondí, no me gusta esconder ropasr; se las quité a un perro viejo, que las llevaba en la boca.

 —¡Eres un gran mentiroso, tú las habías escondido! ¡Nos vengaremos de ti, ya no serás nuestro amigo!

Al pasar un largo tiempo, la amenaza fue olvidada; yo me bañaba en pelotas, sin temer a la emboscada. 

No olvidaron el agravio, una de ellas se cobró: me quitó toda la ropa, y nunca más apareció.

Esperé a que fuera noche para poderme volver; mi madre, al ver aquel cuadro, no se  lo podía creer.

 Como las madres son listas, supo bien lo que pasó; tras un par de preguntas, la verdad se reveló.

—Fue una justa venganza, más no puedo revelar; si quieres saber quién fue, lo tendrás que averiguar. 

Llevo años de detective sospechando de las tres; las tres se ríen de mí, recordándolo otra vez.

lunes, 16 de marzo de 2026

Las cuentas claras.

 



Discusiones de pareja, entre el hombre y la mujer; quién es el que sale perdiendo, ahora lo vamos a ver.

No presumas de machote, que no vales para nada; no terminas el trabajo,  me dejas a media jornada.

Y tú no te des el pisto por haber nacido mujer; comparada con el hombre, ¿dime qué puedes hacer?

—Una infinidad de cosas, en eso somos maestras; no hace falta hablarte mucho, aquí tienes unas muestras:

Traemos vida al mundo con mucha facilidad, en cualquier rincón del suelo y sin electricidad.

Damos leche a la criatura hasta que pueda comer; eso, por más que lo intentes, ¡tú nunca lo podrás hacer!

En nosotras ocurre el milagro de que brote siempre sangre, sin tener una herida y sin que el cuerpo se desangre.

Cuidadito con nosotras, que si nos ponemos en cueros, te hacemos perder el juicio... ¡y sin tocarte los huevos!

Esos argumentos tuyos son una pura tontería; necesitáis de nosotros... ¡o el mundo se acabaría!

Aquí se termina el tema, el hombre sale corriendo; lo mejor es no seguir, o acabaremos perdiendo.

viernes, 13 de marzo de 2026

¿QUE ESTABAS HACIENDO?


 Recibe una urgente llamada de su nieto más querido, que está en el hospital magullado y malherido.

Él es un chico normal, es comedido y no osado. No consigue comprender: ¿qué leche le habrá pasado?

Lo encuentra hecho una pena, vendado y magullado. ¿Lo atropelló acaso un tren o lo pisoteó el ganado?

—Cuéntame qué te pasó, tú eres un chico fuerte. Estás hecho una mierda y al borde de la muerte.

—Montado en el caballo, de pronto me dio un mareo. Me caí de la silla y terminé en el suelo.

Cuando estaba en el suelo, sin recobrar la noción, al tratar de levantarme me atropelló un camión.

No sé ni dónde estoy y, sin tener la certeza, llega un helicóptero y me sacude en la cabeza.

Estoy como atontado y, sin salir de la estancia, oigo el sonido de un claxon: me atropella una ambulancia.

Estando en el suelo gateo hacia adelante; no lo puedo evitar y me pisa un elefante.

—Estás mal de la cabeza, lo que dices no lo entiendo. Para que ocurra todo eso... ¿Qué coño estabas haciendo?

—Si se tiene una desgracia, esa siempre se recuerda. Abuelo, esto me pasó al caerme. En los caballitos de la  feria!

martes, 10 de marzo de 2026

PODRÍA HABER SIDO PEOR




 

Él es un tío alegre, rezumando buen humor. Al contarle una desgracia termina siempre diciendo: —Podría haber sido peor.

Un amigo le comenta: —Ayer visité al doctor, me dijo que tenía cáncer. Él le consuela diciendo: —Podría haber sido peor.

La novia le da la noticia: —Llevo un mes de retraso. —Podría haber sido peor, no hagas ni puto caso.

No se preocupa por nada, siempre está de buen humor; para él, cualquier desgracia siempre puede ser peor.

Llama un vecino a su casa, sudoroso y asustado, para darle una noticia que le dejará impactado.

—¿Qué me vienes a contar a esta hora inusual? Si sabes que no me altero, a mí todo me da igual.

—Lo que te vengo a contar... ¡te vas a morir del susto! Han matado a tu amiga, te llevarás un disgusto.

Hoy la encontró el marido con un amante acostada, y ha matado a los dos... ¡No me digas que no es nada!

—Lo siento mucho por ella, en la cama era la mejor. Pero a pesar de lo que dices... podría haber sido peor.

—¡Eres un ser insensible! ¡Eso es una gran tragedia! —Podría haber sido peor... Ayer yo estaba acostado con ella.

sábado, 7 de marzo de 2026

La prueva de fuego.

 

 Un trance de la vida que no gusta al ser humano, es el mal rato que se pasa al ir a pedir la mano. 

Uno va preparado como a las oposiciones; ante el rigor del suegro, ¡te tiemblan los pantalones!

No sabes como empezar, la mente se pone en blanco; ¡es peor que ir a pedir un crédito a algún banco!

 Con la vista hacia el suelo y las manos enlazadas, esperas la pregunta con el alma sentenciada.

Él ya sabe del amor por su hija preferida, y empieza por juzgar cómo será mantenida:

 —Ya que pides permiso para que sea tu esposa, dime dónde trabajas... ¿Cómo te marcha tu cosa?

¿Es una empresa estable? ¿Cuánto ganas al mes? ¿Tienes futuro allí? ¿Sueldo fijo tal vez?

 —En una multinacional, ¡sueldo de ejecutivo! ¡Quiero mucho a su hija, ese es mi gran motivo!

—La vivienda es lo primero, antes de darte a mi perla. Para formar un hogar... ¿tienes ya dónde meterla?

 —No tengo donde meterla, ni agujero ni rendija... ¡si tuviera donde meterla, no buscaba yo a su hija!

jueves, 26 de febrero de 2026

Pepe "el tonto"

 


Pepe "el tonto"

Le llamaban "Pepe el tonto", andaba siempre atontado. Se fue a vender su burro a un mercado de ganado.

Se pasea por el recinto anunciando: "¡Vendo el burro! Es un animal inteligente, ¡qué maravilla de burro!".

"Lleva chip incorporado, y no lo tomen a guasa: si el amo se despista, él siempre lo lleva a casa".

Una pareja de "listos", observando a aquel cazurro, uno le comenta al otro: "Tendremos gratis al burro".

—¿Cuánto pides por el bicho? Yo te lo quiero comprar. Formalicemos el trato, te queremos convidar.

—Dos mil pavos servirían, es un burro muy valiente. Sirve de semental y es muy noble con la gente.

Se tomaron cinco rondas y el precio iba bajando; cuando llevaban tres más, se terminan mareando.

El listo se acerca a Pepe y le dice en un susurro: —Ya está bien de tantas copas, ¿cuánto pides por el burro?

—Ya no lo vendo por nada, y no me des más la brasa; con el pedo que pillé... ¡mejor que me lleve a casa!

Los listos se quedan mudos, pagando toda la cuenta y Pepe sobre su burro, llega a casa sin la venta.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Picores de soledad

 

Picores de soledad

Ya se murió mi marido y me siento liberada. Me buscaré algún apaño, me voy a poner morada.

No me volveré a casar, él era un buen esperpento. Yo, una pobre novata, me pilló en un mal momento.

Con la experiencia adquirida no quiero meter la pata; con tres años de vivencias ya dejé de ser novata.

Guardaré luto tres meses vistiendo de color oscuro. Pasado ese corto tiempo, lo olvido y me lo rasuro.

Lo malo de estar tan sola es que te empieza a picar, y hay que buscarse a un hombre que te lo empiece a rascar.

Me compré unos aparatos de esos que dan buen placer, pero ante un tío muy macho no tienen nada que hacer.

Ya probé con varios hombres, ninguno me satisfizo: a unos les sobra el tocino, a otros les falta el chorizo.

Me busqué una lesbiana y tampoco me valía; eso es comer pan con pan, una pura tontería.

Seguiré buscando un hombre, no me pongo ninguna fecha, hasta que encuentre a uno que me deje satisfecha.

martes, 24 de febrero de 2026

El consejo de la suegra

 

El consejo de la suegra

La muchacha se casó, el matrimonio es un lío; no estaba nada dispuesta a aguantar a tal marido.

Preguntó a la abuela buscando algún buen consejo: —Hija, lo tendrás contento cocinándole el conejo.

Aprendió a guisar conejo de mil y una maneras, pero al hombre no le gusta por ser mala cocinera.

Consultó luego a su madre, que le dio una nueva receta: —Si no quiere más conejo, quizás le gusten las setas.

¡Qué coñazo de marido!, todo el día protestando; ella hace lo que puede, pero ya se está cansando.

Ella lo quiere de veras y lo trata con cariño, pero teme quedar encinta y que por fin llegue el niño.

A su querida suegra se atreve a preguntar: —Si su hijo me hace un niño, ¿quién lo tendrá que limpiar?

—Eres una nuera torpe, la madre es siempre la primera; después le toca al marido y la suegra es la tercera.

—Es usted como un ángel que se cayera del cielo... ¡Venga pronto, madrecita, que su hijo está en el suelo!

Con su sabio consejo mi duda se ha solucionado: ¡le toca lavarlo a usted que es su madre, está borracho y cagado!

sábado, 21 de febrero de 2026

La Batería Inagotable


 La Batería Inagotable

Él es un adicto al móvil y, en la primera ocasión, se compra siempre el aparato de última generación.

Ahora está de vacaciones, no tiene nada que hacer. Siempre pendiente del móvil, se olvida de su mujer.

Antes era un marido atento, ahora un ser poco amable; ni la mira ni la toca, ni permite que le hable.

Ese maldito aparato, aparato del demonio, si no le pone remedio romperá su matrimonio.

La mujer piensa y repiensa, está metida en un lío: no sabe si tirar el móvil o asesinar al marido.

Comenta con una amiga su extraña situación, y esta, de forma inmediata, le da una solución:

—Vete pronto a un tatuador, él tiene la solución: que te tatúe un móvil de última generación.

Cuando te vea desnuda, verás cómo se emociona; te empezará a tocar todo para ver cómo funciona.

Te tocará por la noche, te acariciará por el día; de tanto tocar y tocar, agotará la batería.

La tendrá que recargar, te dejará bien cansada; dormirás como una reina con la batería enchufada.

jueves, 19 de febrero de 2026

Consejos del Abuelo

 Consejos del abuelo

—Abuelo, tú que sabes de mujeres, dime qué tengo que hacer. Necesito buscar novia y no sé cómo escoger.

—Es la pregunta más difícil, ¿qué te puedo yo decir? Tuve cinco diferentes y con ninguna aprendí.

Esto nos llevará tiempo, es difícil acertar, pero con mi experiencia algo te podré ayudar.

Las hay de rostro agraciado, otras de trato normal; unas con muy mala leche y otras en plan servicial.

Unas ponen el cariño, otras todo el sentimiento; y otras te ponen los cuernos si les importas un pimiento.

Las hay feas de narices, otras demasiado bellas; unas te roban el juicio, otras son puras querellas.

Las hay gordas y delgadas, las hay altas y bajitas; unas lucen el sostén, otras faja y falditas.

Hay algunas muy beatas que te sueltan el sermón, pero si falta el dinero... ¡Piden la separación!

Escucha bien mi consejo y no dejes de pensar: lo mejor es que te juntes ¡y no te pienses casar!

miércoles, 18 de febrero de 2026

El Currículum de la Vida


El currículum de la Vida

Así era mi currículum: cuando buscaba un trabajo, yo hacía lo que hiciera falta metiendo horas a destajo.
De construcción lo sé todo, la fontanería domino, entiendo de electricidad y de bombero... ¡Soy fino!
Con carné de conducir motos, coches, autobuses, camiones de los más grandes, tranvías y trolebuses.
Hice de patrón de barco dispuesto a cruzar el mar; salvaba al pasaje entero... ¡Sin  aprender a nadar!
Entiendo de la cocina, sé hacer una tortilla; con cebolla o sin cebolla, me sale de maravilla.
Hago postres estupendos, hasta preparo una pizza; y si no quiere ir al templo, ¡yo mismo le canto misa!
Planté pinos en el monte, se manejar el arado; a las labores del campo fui siempre un aficionado.
Al estar ya madurito, soy experto en los dolores; si la mujer tiene fiebre, yo le calmo los ardores.
Estas cosas las viví y ahora estoy recordando, que ya no las reviviré... ¡Que los ochenta voy pasando!

¿Un Estupendo Cepillado!


—María, qué guapa estás con tu estupenda melena. No te pasa lo que a mí, que siempre la llevo de pena.

A pesar de que la cuido gastando un buen dinero, no sé si será mi culpa o culpa del peluquero.

—Es fácil de averiguar, como consejo de amiga: si no te va el peluquero, cambia de peluquería.

—Lo he pensado muchas veces, pero nunca me decido: es un antiguo novio y amigo de mi marido.

—Busca otra solución, una medida muy buena: para no ir al peluquero, ¡pues córtate la melena!

—¡Qué más quisiera hacer yo! A mi marido no le gusta; le gusta tocar el pelo... y esa idea me asusta. .

—Sí que lo tienes difícil, ¿cómo salir de ese lío? Cámbiate a una peluquera sin decírselo al marido.

—Lo pienso muchas veces, aún lo sigo pensando, pero no tengo valor... pues me lo estoy cepillando.

—Yo también me lo cepillo, es la primera faena: después de lavarme la cara, me cepillo la melena.

—No me has entendido bien, yo lo que hago primero: si se ausenta mi marido... ¡Me cepillo al peluquero!

lunes, 16 de febrero de 2026

El Hombre del Parque

 

El hombre del Parque

Borracho y gran fumador, es un vago empedernido. Lleva una vida de penas; está más seco que un higo.

Pasa la tarde en un parque, donde suele contemplar parejas de enamorados que se acaban de besar.

Una tarde de verano ocurre algo extraordinario: se le acerca una morena en su paseo diario.

Con una voz melodiosa le dice con mucho amor: —¿Sería usted tan amable de concederme un favor?

No se lo puede creer, que esto le esté sucediendo; pregunta qué puede hacer y termina sonriendo.

—Acompáñeme a mi casa, allí le daré un dinero. Tiene la figura exacta y el porte de caballero.

¿Llamarle "caballero" a él? Pensó que estaba chalada: "Necesitará de afecto, estará muy abandonada".

Lo llevó hasta el dormitorio, lo empezó allí a desnudar; él no podía resistir y se empezó a desmayar.

Entre brumas escuchó que se mantuviera erguido. Ella enseguida regresó mostrándole el objetivo.

Al minuto apareció con su hijo de la mano, señalando la flaqueza de aquel extraño ser humano.

—¡Fíjate bien en este hombre, que lleva una mala vida! Eso te pasará a ti... ¡Si no comes tu comida!

miércoles, 4 de febrero de 2026

El Regalo Perfecto.

 El Regalo Perfecto

Tiene una suegra extraña, un poquito chismosa; llama al yerno "rata" por no regalarle cosas.

Al próximo acontecimiento, él procura quedar bien; no sabe qué regalarle y va y le compra un sostén.

Es demasiado pequeño y lo manda a hacer puñetas: —Eres un yerno despistado, ¡que no me mides las tetas!—

Recibe un rapapolvo por no haberlas medido: —Eres un tonto despistado, andas siempre distraído.

El día de su cumpleaños la invita a una cena. Hay protesta de la suegra: que la comida no es buena.

Llegan las vacaciones; la lleva a Punta Umbría. No le gusta ese lugar, dice que el agua está fría.

El suegro está de su parte; que no le regale nada: desde la menopausia anda siempre cabreada.

El yerno se vuelve loco, quisiera ser un tío fetén. ¿Qué podría regalarle para siempre quedar bien?

Después de mucho pensarlo, ya tiene una idea fija. Se presenta el día de su santo acompañado de su hija.

—No sabía qué regalarte, como soy un yerno malo... Te devuelvo a tu hija, este es mi mejor regalo.

martes, 3 de febrero de 2026

El Pastor y la Terrateniente 1


 

Romance de la Terrateniente

Él era un pobre pastor, ella una terrateniente. Por miedo a su gran riqueza, nunca tuvo un pretendiente.

Se le pasa ya el arroz y no consigue ligar. Se marcha sola hacia el campo a ver qué puede pillar.

Enamorada del mozo, va al campo para mirarlo; desde lo alto de una loma, a lomos de su caballo.

Mirándolo entusiasmada, el animal sufre un susto: por culpa de una culebra, la tira sobre un arbusto.

Sufre algunos arañazos, de la rodilla hacia arriba. No se puso pantalones, fue muy poco precavida.

Sentada queda en el suelo, muy triste y muy asustada. Llama a voces al pastor, pues quiere ser auxiliada.

—¡Desnúdese, señorita!— tras los fuertes costalazos,  al caer sobre un espinos le han quedado arañazos.

Al contemplarla desnuda, él no sabe qué pensar. Son heridas de la piel, pero hay que desinfectar.

Ante tal situación, sin tener desinfectante, ¿qué puede hacer el pastor para seguir adelante?

¿Yo no lo sé? No lo sé. Vosotros podéis pensarlo; en el próximo episodio trataré de averiguarlo.


 

El Pastor y la terrateniente. Nº 2

 

El Pastor y la terrateniente n.º
2

Después de tanto buscar, halló el desinfectante.

 Dice la moza al pastor: —Seguro que a ti te pasan mil cosas como estas; dime, cuando te arañas, ¿con qué te las desinfectas? 

Si que recibo arañazos, pero los curo en un plis; en el campo estas cosas, se desinfectan con pis.

 —Pues dale caña al asunto, no me hagas esperar. ¡Me están picando un montón, empieza a desinfectar!

Con la jeringa en la mano le empiezan los temblores; ella, al sentir el contacto, rompe en fríos sudores. 

Llega al rasguño profundo y se detiene un momento. Ella le dicta la orden: —¡Desinféctalo por dentro!

Al ser la hija del patrón, la tiene que obedecer. Su padre le paga el sueldo, ¿qué otra cosa puede hacer?

 Un mes de curas al día... y no cura ni de chiripa. El pastor está más flaco, a ella le crece la tripa.

El padre dice a la moza: —Te crecen tripa y tetas, dime si has ido al huerto y has usado cebolleta. 

—Padre, eres un malpensado, creo que te estás pasando; es que hago poco ejercicio y por eso estoy engordando.

—Tu padre sabe de sobra por qué crece tu barriga: te vas al campo a diario... y te caes boca arriba. 

Lo mejor es que te cases, serás una linda novia. Se casó con el cabrero y aquí se acaba la historia.

lunes, 2 de febrero de 2026

El secreto del canijo


 

El secreto del canijo

Llegó un circo hasta el pueblo lleno de seres extraños; entre todos ellos destaca un hombre de gran tamaño.

Anuncian a bombo y platillo que es el "Hombre Maravilla", que nadie logra hacerle reír ni haciéndole mil cosquillas.

Si alguien es capaz de hacerlo, tendrá de premio una entrada, mil pesetas en metálico y una cena bien pagada.

Desfiló ya medio pueblo ante el Hombre Maravilla; nadie ganó aquel premio ni haciéndole mil cosquillas.

Quedaba el flaco del pueblo, en quien nadie confiaba; le susurró algo al oído... ¡Y le sacó una carcajada!

El dueño del circo le dio la enhorabuena por las mil pesetas ganadas.
Y una estupenda cena.

Pasó un año de aquello y el circo volvió al lugar; esta vez ofrecen premio al que le haga llorar.

Desfila todo el pueblo, él sentado en una silla; nadie le saca un sollozo al gran Hombre Maravilla.

Le toca el turno al canijo; la gente empieza a pensar: "¿Qué inventará esta vez para hacerle llorar?".

Le habla despacio al oído; él no lo puede aguantar; mira al canijo asombrado y empieza pronto a llorar.

El dueño, muy sorprendido: —Este tipo es un bicho... Para hacerle llorar, ¿qué coño es lo que le ha dicho?

—La primera vez le dije: "Deja ya de presumir, que yo la tengo más grande", y él se echó a reír.

La segunda quiso verla, no lo pudo remediar; se la enseñé en un momento... ¡Y al verla se puso a llorar!

domingo, 1 de febrero de 2026

El Tránsito de Arturo

 

El Tránsito de Arturo

Se murió el bueno de Arturo y jamás había pecado, pero no entró en el cielo: llegó allí indocumentado.

Le pidió el carnet San Pedro, ¡vaya una novedad! No admitían a nadie sin carnet de identidad.

Le mandan al purgatorio, que son menos exigentes; están a punto de cerrar y necesitan clientes.

En el purgatorio, lo mismo: también fue rechazado. "No admitimos turismo que venga indocumentado".

Se acercó hasta el infierno para hablar con Satanás; las normas eran las mismas, copiadas de los demás.

Entre sueños recordó que se apuntó en una lista; no era la católica, ¡era la hinduista!

Se dirigió a aquel lugar, entró sin ningún problema. Le reciben como a un héroe: estaba de enhorabuena..

En ese sitio no mueres, es una cosa divina: vuelve a reencarnarse en una hermosa gallina.

Al no estar acostumbrado, cuando va a poner un huevo, aprieta fuerte el culo y sale un sonoro pedo.

Es una cosa normal que se te escape un pedo, lo extraño es recibir una patada en los huevos.

Le despertó su mujer a las doce de la mañana, por estar cacareando y cagándole la cama.



Duelo en la sábana


 

Duelo en la sábana

Dos entrañables abuelos discuten por la mañana: tienen el cuerpo empapado, ¿quién fue el que meó la cama?

—Marido, has sido tú, que ya estás bastante viejo; se te encogió la vejiga y tu pito es un pellejo.

—Mi vejiga está muy bien y mi pito aún funciona; eres tú la que meó, ¡siempre fuiste una meona!

—Yo te conozco de sobra y sé del pie que cojeas: con un aire te resfrías y enseguida te me meas.

—¡Pero qué dices, mujer! Yo no estoy ni resfriado; y si acaso me constipo, es porque tú me has meado.

—Estás hecho un carcamal, no te las des de tan chulo; tú fuiste el culpable ayer: ¡tenías el pito en mi culo!

—El culo lo measte tú, ya te sale muy despacio; al no echar buen chorrillo, ocupa menos espacio.

—Mañana haremos la prueba: dormirás en otra cama. Veremos cuál de las dos amanece con la trama.

La prueba fue un fracaso, no aclaró las "rematadas": al mirar por la mañana, las dos estaban mojadas.

Volvieron a dormir juntos, pues se siguen queriendo; por culpa de "muelles flojos", aún siguen discutiendo.