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sábado, 10 de enero de 2026

Las desventuras de Antonio

 

Las desventuras de Antonio

Antonio llega borracho a las seis de la mañana; la María está dormida, tranquilamente, en la cama.

Trata de abrir la puerta, la noche no es oscura; lo que pasa es que ve doble, no acierta con la ranura.

El hombre vive en un quinto, la María no despierta; él sigue dando voces, ella duerme a pierna suelta.

Agotado se marea y se tiene que sentar, a ver si sale un vecino para él poder entrar.

Sale el vecino del cuarto, que se tiene que levantar; como tarda demasiado, se le vuelve a cerrar.

Llega uno a descansar de una jornada muy dura, y le dice: «¿Tú qué haces hurgando en la cerradura?».

«Tratando de abrir la puerta, ¿acaso no lo estás viendo? La llave se calentó y se me está derritiendo».

«Tienes una buena castaña, la pillaste en Casa Honorio; difícil abrir la puerta usando un supositorio».

«Ya sé por qué no abre la puerta, ahora di con la clave... ¡Me acabas de recordar dónde me guardé la llave!».



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