La Vela del Vaticano
La María se casó, tenía grandes ilusiones; quería tener cinco hijos: dos hembras y tres varones.
Lleva un año de casada sin novedad en el frente. Hace el amor a diario, pero no le crece el vientre.
Los dos se hacen análisis para buscar soluciones; en todos sale que están en perfectas condiciones.
Le pagan misas al cura para ver si ocurre algo. San Nonato no se entera y no produce un milagro.
Otro año trabajando y la tripa sin crecer; y le consultan al cura qué más tendrían que hacer.
—Tengo que ir al Vaticano, creo que puedo hacer algo; si el Papa bendice una vela, puede que ocurra el milagro.
Han pasado doce años hasta que regresa el cura. Ellos tienen doce hijos: ¡eso es una locura!
Al ver el cura aquel cuadro, piensa que es un cumpleaños y le dice a la María: —¿Esto es una vez al año?
—Todos son hijos nuestros, fruto del matrimonio. ¿A quién le puso usted la vela? ¿A San Nonato o al Demonio?
El cura está pillado, en buen lío se ha metido. Se le ocurre preguntar qué dónde está su marido.
—Camino del Vaticano, él ya no puede aguantar; a ver si encuentra esa vela ¡para poderla apagar!

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